Al menos 85 muertos en los atentados de Mogadiscio
La gente se reúne en la escena de una explosión masiva frente al Hotel Safari en Mogadisci, la capital de Somalia, el 14 de octubre de 2017. Según los informes, al menos 85 personas murieron cuando una bomba de camión explotó en una calle transitada del centro de Mogadiscio. EFE

Los equipos de emergencia, ayudados por más de 500 soldados del ejército somalí, continúan las tareas de rescate para tratar de encontrar supervivientes entre los escombros de los edificios destrozados por el atentado del sábado en la capital, Mogadiscio, cuyo último balance de muertos asciende a 315 personas.

Las familias se agolpan en las zonas cercanas a las explosiones y en los hospitales con la esperanza de encontrar entre los más de 400 heridos a seres queridos desaparecidos tras el ataque, o al menos poder identificar sus cadáveres, tarea difícil debido a que muchos de los fallecidos murieron calcinados por la deflagración y sus cuerpos han quedado irreconocibles.

Casi todas las víctimas tienen serias heridas, el horror es indescriptible"Casi todas las víctimas tienen serias heridas, el horror es indescriptible", narra una enfermera del Hospital Medina en la emisora Shabelle.

Hasta ahora, se han conseguido extraer 25 cuerpos sin vida de entre los cascotes, y se espera que el número de víctimas -la mayoría, civiles- continúe creciendo a medida que se rescaten más cadáveres.

El ministro de Información, Abdirahman Osman Yariisow, confirmó este dato e informó de que la habilitación del Centro Nacional de Respuesta a Emergencias para que la gente pudiera donar sangre está siendo un éxito. Entre los que acudieron a donar destaca Muktar Robow, el desertado cofundador y exportavoz de la organización terrorista islamista Al Shabab, a la que Gobierno, medios y expertos acusan de estar detrás del ataque pese a que aún nadie ha reclamado su autoría.

Robow, también conocido como Abu Mansur, condenó el atentado y pidió a los somalíes que resistan en la lucha contra los yihadistas: "Si resistís, no llevará más que meses eliminarlos, y las bajas no serán tan altas", proclamó en alusión a todas las vidas segadas por la explosión de los dos camiones bomba ante el hotel Safari, situado en la zona turística y de oficinas gubernamentales del país, y el mercado del distrito de Wadajir.

Tras la condena generalizada de la comunidad internacional, Kenia, Yibuti, Etiopía o Turquía han respondido al ruego del Gobierno somalí de ayuda médica para atender a los heridos del que ya es el mayor atentado terrorista ocurrido en Somalia hasta la fecha.  El primer ministro somalí, Hassan Ali Khaire, confirmó que en las próximas horas serán trasladados al extanjero otro grupo de heridos graves para recibir tratamiento de urgencia.

La devastación provocada por los camiones bomba ha obligado a desescombrar por completo las dos zonas afectadas, ya que los edificios cercanos han quedado totalmente destruidos.

Dimisiones

Tras la dimisión del ministro de Defensa y del jefe de las fuerzas armadas el pasado jueves, la emisora Radio Garowe asegura que el director de los servicios de inteligencia somalíes, Abdullahi Mohamed Ali, será destituido en los próximos días tras perder la confianza del Ejecutivo.

Somalia vive en estado de guerra desde la caída del dictador Siad BarréSegún analistas locales, los problemas internos del Gobierno y sus distanciamiento con la cúpula del Ejército han permitido a Al Shabab recuperar su capacidad de atentar a gran escala.

La organización terrorista, que se afilió en 2012 a la red internacional de Al Qaeda, controla parte del territorio en el centro y el sur del país y aspira a instaurar un gobierno de corte wahabí en Somalia. Una facción de sus milicianos juró lealtad al Estado Islámico o Daesh en 2015.

Somalia, con casi 11 millones de habitantes y una expectativa media de vida de 55,7 años, según la ONU, vive en estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré. Su salida dejó al país sin un gobierno efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.