Según se recoge en el sumario de caso de corrupción policial, desde que

este testigo accediese su plaza de chófer de Alcaldía, en 1997, Rodríguez -con la ayuda de altos funcionarios y regidores- "no ha consentido" que trabajara en este puesto que obtuvo por concurso; "seguramente para que no detectara muchas de las situaciones que ahora están saliendo a relucir".

Así, se relata que "poco a poco" le fueron dejando "sin trabajo ni funciones" para ir entregando dichas funciones a otras personas que "ni tan siquiera eran chóferes" y que acabó "siendo trasladado a la Regidoria de Cultura en el servicio de Bibliotecas".

Por otro lado, considera que "hay un pacto de silencio entre algunos chóferes y ciertos políticos" y que "determinados políticos reclamaban chóferes que se doblegaran a sus pretensiones" y que por esto, entiende el declarante, "en 1997 fue boicoteado por Rodríguez, ya que no se plegaba a realizar servicios extraoficiales".

Además, denuncia que "mucho de los chóferes no tenían condición de chófer o de funcionarios pero desempeñaban esa función en decremento de otros que habían ganado un concurso de oposición".