Para los hombres es fácil ir a la comisaría por la agresión de un hermano o incluso de un hijo, pero aún les da pudor hacerlo cuando es su mujer la autora, asegura el diputado del PP en el Congreso Jesús Andrés Mancha, a quien el Gobierno acaba de facilitar el número de varones que denunciaron malos tratos en el primer semestre de 2007.

De enero a junio, cerca de 500 hombres pusieron en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado en Málaga haber sido víctimas de violencia en el ámbito familiar (no se detalla el agresor). En 2006 fueron 968, de los que 464 estuvieron relacionados con maltrato físico o psicológico.

Por este mismo motivo, las denuncias de ellas llegaron a 3.176 (la provincia con mayor número de Andalucía), lo que supone un 400% respecto a 2000 (ver gráfico). Sin embargo, las denuncias de hombres crecieron de forma similar: pasaron de 95 a 464 (3.885).

Por el qué dirán

Sin dejar de recalcar que la violencia que sufren las mujeres es incomparable (basta con revisar la lista de muertas de este año), Mancha explica esta coincidencia argumentando que ellas denuncian más, pero muchas al sufrir maltrato continuado. A ellos, en cambio, les da vergüenza por el qué dirán los vecinos.

Y alude a otra razón: se están dando situaciones en las que tanto unos como otros denuncian a sus parejas para obtener algún rédito económico en la separación.

La asociación Ahige, creada en Málaga hace seis años por hombres para la igualdad de género, apunta en sentido contrario. Advierte de que es más usual que el varón sufra maltrato psicológico, pero asegura que un alto porcentaje de los hombres que acuden al programa Gandhi manifestando ser maltratados resultan ser impostores: o se trataba de parejas conflictivas o ella sufría la violencia.