Los etarras que el sábado dispararon contra dos guardias civiles en la localidad francesa de Capbreton formaban un comando operativo que iba a entrar en España para atentar y llevaban en su vehículo los dispositivos habituales para fabricar bombas-lapa, temporizadores, detonadores y cloratita.

Así lo han avanzado fuentes de la lucha antiterrorista, que si bien no han precisado la cantidad de explosivo que transportaban los terroristas, sí han considerado que era el suficiente para fabricar algún artefacto explosivo y que no se trataba sólo de la pequeña cantidad que los etarras suelen dejar en el interior de los coches que abandonan para hacerlos explotar y borrar sus huellas.

Varias hipótesis

Sin embargo, hay un mundo de hipótesis sobre lo que sucedió, que se puede resumir en dos: Una, que los guardias no se hubieran percatado de su presencia y volvieran tranquilamente a su vehículo para reunirse con el resto de agentes. Otra, que se dirigieran a dar aviso a sus compañeros, no tan cerca como para poder intervenir. Fuentes de la investigación no creen que los etarras hubieran acudido allí para perpetrar el atentado.

Entonces, o bien sus órdenes eran atentar ante cualquier oportunidad o improvisaron, bien por desesperación, bien porque uno de ellos tuviera el suficiente peso en la banda como para tomar esa decisión. Hasta ahora, en casos así, siempre huían. Cometido el atentado, los etarras escapan con su coche, que abandonan pocos después. Es donde se está centrando la investigación.

La cantidad de explosivos era suficiente como para fabricar un artefacto

El automóvil, que continúa siendo analizado por las Fuerzas de Seguridad francesas y españolas, es un Volkswagen Golf de color gris con el que los terroristas huyeron de Capbreton tras el tiroteo y que abandonaron en la localidad de Hauto-Mauco. El sábado por la tarde, la Policía hallaba una sustancia de clorato en el coche abandonado.

Comando operativo

Las fuentes consultadas consideran que el lugar en el que fueron vistos los terroristas, desde el que es fácil y rápido cruzar la frontera; su número -eran tres, dos hombre y una mujer- y el material que transportaban indica que formaban un comando operativo que se disponía a entrar en España para cometer atentados.

Los investigadores manejan la hipótesis de que los tres etarras formarían parte de uno de los comandos "clave" en estos momentos en la banda, según las mismas fuentes, y que pudieron temer que los agentes les hubieran reconocido y con ello también que descubrieran el explosivo y el material que portaban en el vehículo.

El coche, con una matrícula falsa, había sido robado en julio pasado en un departamento del centro de Francia. Los expertos de la policía científica buscan ahora huellas dactilares y otros elementos de ADN en la cafetería donde los dos agentes coincidieron de forma fortuita con los presuntos etarras.