El funeral por el agente de la Guardia Civil Raúl Centeno, asesinado el sábado en el suroeste de Francia por ETA, ha comenzado a las 13.08 horas presidido por los Reyes y los Príncipes de Asturias, en la sede de la Dirección General del instituto armado.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, así como los ministros del Interior, Defensa, Justicia, Exteriores y Economía, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Antonio Alonso, Mariano Fernández Bermejo, Miguel Ángel Moratinos y Pedro Solbes, respectivamente, y el director de la Guardia Civil, Joan Mesquida, asisten al funeral del joven agente.

A su llegada, los Reyes y los Príncipes de Asturias han sido recibidos con aplausos por el público que se ha congregado ante la sede de la Dirección General de la Guardia Civil, tras lo que Zapatero, Rubalcaba y Alonso les han recibido.

Los Reyes y los Príncipes de Asturias han sido recibidos con aplausos
Posteriormente, los Reyes y los Príncipes saludaron uno a uno a los familiares más directos del agente fallecido, visiblemente emocionados, a quienes han transmitido palabras de consuelo.

Especialmente emotivo ha sido el momento en el que se ha hecho entrega a los familiares del guardia civil del tricornio que le pertenecía, que ha sido recogido por sus padres con una gran congoja.

Durante el funeral se ha impuesto al agente fallecido la Cruz al Mérito de la Guardia Civil con distintivo Rojo, así como la Medalla de Oro de la Policía Nacional.

Aterrizaje de los restos mortales

Los restos mortales de Raúl Centeno aterrizaron pocos minutos antes de las 11.00 horas del domingo en la Base Aérea de Getafe (Madrid).

El cuerpo del agente fue recibido por los ministros de Interior y Defensa, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Antonio Alonso, respectivamente, el director general de la Guardia Civil, Joan Mesquida, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

En el avión, un C-295 de la Fuerza Aérea Española, acompañaron al féretro cubierto por la bandera de España, familiares del agente asesinado por ETA que se desplazaron el sábado hasta Francia, tras conocer la noticia del atentado, y en la base aérea se encontraban otros allegados, así como cerca de un centenar de guardias civiles.

Tras aterrizar el avión, que despegó a las 09.45 horas de Burdeos (Francia), ocho compañeros del agente fallecido, del centenar que se encontraba en la base aérea, bajaron el féretro a hombros, cubierto con una bandera española y un tricornio encima.

Posteriormente, un capellán castrense de la Guardia Civil ofreció un pequeño responso tras lo que el féretro fue conducido al coche fúnebre, mientras la banda de música del instituto armado interpretaba la marcha fúnebre de Chopin.