Prepararse para los gerontoinmigrantes

  • Un grupo de investigación estudia cómo se deberá atender a los inmigrantes que buscan aquí su jubilación.
  • Son de la Universidad de Málaga.
Marría Teresa Echezarreta (derecha), junto a Ángel Rodríguez (centro) y Elsa Álvarez son parte del equipo investigador del Observatorio Europeo de Gerontoinmigración.
Marría Teresa Echezarreta (derecha), junto a Ángel Rodríguez (centro) y Elsa Álvarez son parte del equipo investigador del Observatorio Europeo de Gerontoinmigración.
MARTÍN MESA
«Posiblemente en una decena de años las administraciones deban afrontar el reto de atender a los gerontoinmigrantes». Lo afirma María Teresa Echezarreta, profesora de Derecho Internacional Privado de la Universidad de Málaga e investigadora principal del proyecto Observatorio europeo de gerontoinmigración.
«Geronto» proviene del griego y significa anciano.

La inmigración se debe a la búsqueda de la subsistencia, de mejoras laborales, a conflictos políticos o al deseo de una jubilación más apacible. Echezarreta indica que España y Andalucía reciben gerontoinmigrantes desde los años 60.

Tipos de gerontoinmigrantes

No todos los migrantes de edad avanzada son iguales. Los más numerosos son europeos que carecen de relación previa con España. «Desde 2002 hay nuevas leyes que fomentan el retorno de los emigrantes españoles y sus familiares», agrega la investigadora.

Después están los progenitores u otros ascendentes de inmigrantes laborales foráneos que buscan en el país de reagrupamiento familiar mejor asistencia sanitaria y social. También hay extranjeros que han llegado a España en busca de trabajo y han envejecido.

No debemos verlo como un problema, sino como un reto.
El objetivo de las once personas que componen este equipo de expertos es constituir un organismo que registre estos flujos migratorios, los analice y proponga políticas que las administraciones públicas y la UE puedan utilizar.

«Si los ‘gerontoinmigrantes' están aquí, reclamarán servicios sanitarios a los que tendrán derecho. Pero si no se empadronan, la financiación que recibirán las instituciones para poder prestar esa asistencia será menor, ya que la población oficial será inferior a la real», explica Echezarreta.

«No debemos verlo como un problema, sino como un reto. Ellos nos enriquecerán personal y socialmente», indica Echezarreta. Puede acceder a la web de este proyecto de investigación mediante este enlace.

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