William Friedkin
El director William Friedkin con el Gran Premio Honorífico del Festival de Sitges 2017 GTRES

Cumplió 82 años a finales de agosto y todavía no piensa en jubilarse. Tampoco para de recibir homenajes. Y es que William Friedkin ha sido el director de películas fundamentales del cine como Contra el imperio de la droga (The French Conection, 1971), El exorcista (1973) o A la caza (Cruising, 1980), aunque su favorita sea Carga maldita (Sorcerer, 1977), su más rotundo fracaso en taquilla. Una adaptación de El salario del miedo en escenarios de la jungla Sudamérica, con un grupo de hombres que se juegan la vida para transportar una peligrosa y explosiva mercancía, nitroglicerina. La protagonizó Roy Scheider y Paco Rabal fue uno de sus intérpretes. Su nuevo trabajo en cines ha sido el documental The Devil and Father Amorth, presentado en Venecia. También, en los últimos años, se ha dedicado en una faceta insólita a dirigir óperas. El pasado jueves, 5 de octubre, estuvo en el Festival de Sitges para recoger el Gran Premio Honorífico que otorga el certamen. Y, ¿cómo es Friedkin cara a cara? Pues, nada solemne ni distante sino acogedor y divertido.

The Devil and Father Amorth es un documental sobre un exorcismo, el del Padre Amorth a una mujer italiana de unos 30 años en 2012 ¿Cómo le afectó asistir a un exorcismo real?
Realmente la mujer sufría dolores y un comportamiento muy extraño, aunque hoy en día aún no tengo la certeza sobre si puede vincularse a un hecho demoniaco, quizás sea algo conectado a las supersticiones o a la religión. Es posible que la explicación lógica o científica aún no se haya encontrado. Pero asistir a un exorcismo real es aterrador. Nunca había visto antes algo parecido, y la verdad es que la idea del exorcismo o de que el Diablo pueda existir merece todos mis respetos. No sé si existe el Diablo. Acepto la idea, pero lo que sí creo es que existe el bien y el mal en cada persona.

¿Qué es lo que realmente le aterroriza?
Hace unos cincuenta años entrevisté, para realizar un documental sobre su vida, a Manuel Benítez "El Cordobés". Filmé incluso alguna corrida de toros. Y le pregunté si tenía miedo a la muerte. Su respuesta fue "No tengo miedo a la muerte. A lo que realmente temo es a la vida". Esta fue su respuesta y también la que hago mía.

Lo que necesito siempre es una historia, una buena historia

¿Cómo afectó a su carrera ganar el Oscar como director por French Connection (1971) o el enorme taquillazo y repercusión que obtuvo El exorcista (1973)?
No hubo un antes o después. Cada película es distinta y tiene su valor puedan ser más o menos cercanas a mis ideas o gustos. Después de El exorcista no volví a rodar una película hasta cuatro años después. Lo que necesito siempre es una historia, una buena historia.

Muy recordadas son las escenas de persecución de French Connection o Vivir y morir en Los Angeles (1985), las cotas de terror que alcanzó El exorcista, las crudas escenas homosexuales en A la caza (1980) con Al Pacino o también las impactantes escenas de la más reciente Killer Joe con Matthew McConaughey (2011), la del "muslo de pollo" por ejemplo... ¿cree que uno de sus retos es intentar realizar en cada película una escena que sea innovadora, que vaya más allá de lo visto hasta el momento?
Siempre intentas hacerlo todo lo mejor que puedo. Para mí no son escenas que tengan una especial relevancia por si solas. Forman parte de las historias que me interesan. Intento ser objetivo, tomar distancia y ser lo más realista posible.

¿Y se pueden calificar sus películas de pesimistas?
A mí me gusta pensar que soy optimista, pero sí que algunas de las cosas que veo, como las dictaduras, las represiones, la intolerancia... o cuando te llegan sucesos como el de la reciente masacre en Las Vegas, obviamente no son motivos para ser optimistas, para tener esperanza. Pero prefiero seguir siendo optimista.

¿Cuáles son los intérpretes que más les ha gustado dirigir?
Matthew McConaughey, William Petersen (Vivir y morir en Los Angeles), Ellen Burstyn (El exorcista) y también por supuesto Linda Blair, la niña de El exorcista y que por entonces tenía solo 12 años, nunca antes se había puesto ante las cámaras. Son actores que se implican muchísimo en su papel y, bueno, cuando miro hacia atrás es a ellos a quienes más recuerdo.

Ver películas en dispositivos móviles es terrible. No es cine. Es entretenimiento, pero no cine. ¿Creo que también tiene algún próximo proyecto para televisión?
Actualmente estoy trabajando en una serie, de diez capítulos, basados otra vez en Killer Joe (su anterior película, a la vez adaptación de una obra teatral de Tracy Letts). En esta ocasión su protagonista es John Cusack. Soy el director y también uno de los productores. Seguramente la serie se estrenará a lo largo del año que viene. La película me gustó muchísimo hacerla en su momento, y ahora vuelvo a la misma historia, precisamente porque refleja muy bien esa idea del bien y el mal cohabitando dentro de un mismo individuo.

¿Qué siente cuando actualmente el público acude mucho menos a las grandes salas y prefiere ver las películas a través de dispositivos móviles, o solo a través del televisor o en streaming...?
Me parece terrible porque esto no es ver cine. Es entretenimiento, pero no es cine. En el cine no se trata de ir a ver una película y apretar un botón parar y comentar con otra persona o lo que sea. Ir al cine es una experiencia en la que precisamente se debe hacer lo contrario, parar de hacer cosas y ver la película. Es como escuchar una pieza muy bella de música, te paras y la escuchas. Solo estás por ella.

¿Qué piensa de uno de los grandes éxitos del cine de terror en cartelera como es It, la adaptación de la novela de Stephen King?
No es por nada, ni porque yo fuera el director de El exorcista, pero si tenemos en cuenta la inflación, solo en Estados Unidos El Exorcista habría recaudado más de 900 millones de dólares de ahora. It creo que lleva unos 300. Más que los récords que puedan tener, lo importante es fijarse en cómo ocurrió, cómo fue ese éxito. El exorcista fue además todo un fenómeno del que se habló, y mucho, durante su época, y todavía se recuerda hoy; además del añadido de todas las personas que han pagado alguna vez para verla. Estoy hablando además de clásicos como Lo que el viento se llevó, Casablanca, Ciudadano Kane...

¿Y... cómo se siente al recibir el Gran Premio Honorífico del Festival de Sitges?
Sitges y el festival son geniales. Conozco a su director, Ángel Sala, desde hace años. En 2007 me otorgaron otro premio, La Màquina del Temps, pero no pude venir. Estaba recuperándome de un ataque al corazón. Sin embargo, Ángel Sala fue hasta mi casa de Los Angeles para entregármelo. Entonces le prometí que si me lo pedía, vendría algún día al festival.