Puigdemont y Junqueras
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el vicepresidente Oriol Junqueras (d), en una foto de archivo. EFE/Jaume Sellart

Si hay algo miedoso en este mundo es el dinero. Los mercados no quieren grandes vaivenes. Quieren estabilidad, quieren saber que sus inversiones les darán la rentabilidad que esperan, quieren coger el dinero ganado e invertirlo de nuevo (o llevarlo de vuelta a su cuenta). Pero sobre todo, quieren que todo este proceso no disponga riesgos inesperados en el camino.

Existe una intranquilidad creciente en el mercado de que el referéndum desemboque en una agitación política considerableLa crisis de deuda en la eurozona nació precisamente por este motivo. Los inversores dudaban en prestar dinero a los países europeos que peor encajaron la crisis económica, como España, Grecia, Itaia o Portugal. Y si lo prestaban, lo hacían a un tipo de interés disparado. ¿Quién no recuerda la prima de riesgo española disparada por encima de los 600 puntos? Hoy flota cómoda sobre el centenar.

Los inversores, evidentemente, no son ajenos al clima político del país en el que depositan su dinero porque la rentabilidad que consigan depende de la certidumbre. Así que la situación en Cataluña les preocupa.

"Existe una intranquilidad creciente en el mercado de que el referéndum de independencia  pueda desembocar en una agitación política considerable", asegura Markus Allenspach, analista de Julius Bär, una entidad financiera suiza dedicada a gestionar patrimonios privados. "No descartamos que los inversores huyan a puertos más seguros si la disputa en Cataluña empeora".

"Los nervios van en aumento"

El mercado de valores —en el que cotiza el dinero de miles de pequeños accionistas— también podría verse afectado. "Como era de prever, los nervios van en aumento a medida que se acerca la fecha de la consulta en Cataluña", explica Felipe López Gálvez, analista de Self Bank.

Las acciones de Caixabank y Sabadell son el termómetro más directo. Las dos entidades catalanas han visto depreciar sus títulos en el último mes y medio de conflicto institucional: las acciones de la entidad presidida por Jordi Gual han caído un 7,3% desde el 8 de agosto, mientras que el valor bursátil del banco presidido por Josep Oliú se ha depreciado el 9,8%.

CaixabankEste viernes, última jornada con el parqué abierto antes del referéndum, las dos entidades lideran las caídas entre las empresas del Ibex-35. Ambas se deprecian aproximadamente un 1,25%.

La deuda catalana también está sufriendo el envite soberanista. El bono a diez años que emite la Generalitat se paga ahora al 2,07% (con un vencimiento en el primer año), su nivel máximo desde noviembre de 2016 y más del doble del 0,9% al que cotizaba en julio. En otras palabras, a la Generalitat le cuesta ahora financiarse el doble que hace dos meses.

El Banco de España admitió este jueves, por primera vez, que la tensión en Cataluña es un riesgo para la economía española. Según el regulador bancario podría "afectar a la confianza de los agentes y a sus decisiones de gasto y condiciones de financiación". En otras palabras, que los inversores se vayan a otras plazas más seguras. Y que aquellos que se arriesguen a dejar su dinero en España, lo hagan pidiendo un interés mayor por hacerlo.

Una escalada de violencia en la región española sería negativa por la deuda soberana del paísNo todas las voces son pesimistas. "La prima de riesgo española es un buen termómetro y no se está moviendo nada", apunta a 20minutos Álvaro Sanmartín, economista jefe y asesor del fondo Alinea Global.

El diferencial del bono español con el alemán está vacilando por encima de los 100 puntos en septiembre, aunque es cierto que se observa una ligera tendencia creciente desde agosto, cuando marcó un mínimo anual de 95 puntos. "El mercado está asignando muy poca probabiblidad de que se produzca un escenario disruptivo que afecte a la economía española", zanja Sanmartín.

Allenspach, analista de Julius Bär, admite que el mercado de deuda "no la ha tomado todavía con los bonos españoles" pero considera que "una escalada de violencia en la región española sería negativa para la deuda soberana del país".