Simon Manley
El embajador de Reino Unido en España, Simon Manley. EUROPA PRESS

El Reino Unido y la Unión Europea afrontan esta semana su cuarta ronda de negociaciones sobre el brexit con un horizonte poco claro. Por eso han recibido sendos empujones de dos acontecimientos "importantes" para ambas partes: el discurso de Theresa May el pasado viernes en Florencia y su reunión del martes con Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo.

Para Bruselas, aunque las palabras de May fueron "constructivas", los avances "no son suficientes" como para empezar a hablar de la futura relación que tendrán los actores tras el divorcio total; para Londres, sin embargo, no es posible separar la ruptura inmediata de ese futuro —"es una división artificial"— en insiste en que el tema se aborde ya.

En un encuentro con periodistas este miércoles en Madrid, la embajada británica, con su titular al frente, Simon Manley, ha explicado que el principal objetivo de May es dar "certidumbre" y ha insistido en que la postura británica es ahora más "clara", firme y, pese al "ruido", unitaria a nivel interno.

Ciudadanos en el limbo

Manley ha enviado un mensaje de "tranquilidad" a los ciudadanos europeos que viven y trabajan en el Reino Unido, entre ellos los españoles —ha mencionado a residentes y a los 11.000 estudiantes y 5.000 investigadores, pero también a los trabajadores de baja cualificación—. "Queremos que se queden, estamos orgullosos de su contribución", ha aseverado. Asimismo, ha tildado de "injustas" las críticas hacia su Gobierno por parte de algunos colectivos de estos ciudadanos que se consideran, de alguna manera, rehenes de la situación.

Manley dice que su Gobierno quiere dar "continuidad" al estatus de estas personas y proteger sus derechos. Y ha dejado caer que hace unos meses intentaron cerrar un acuerdo sobre este asunto —que incluía, claro, a los ciudadanos británicos en Europa—, pero Bruselas insistió en que la cuestión de Irlanda y la factura del brexit debían acordarse al mismo tiempo. Ha concretado, además, algunos aspectos en los que su oferta es, a su juicio, "más generosa" que la de Bruselas: por ejemplo, en la libertad de circulación de los británicos en Europa tras el brexit o en el reconocimiento de títulos académicos. En todo caso, "el interés para dar certidumbre" es mutuo, apuntan.

Por último, May mencionó en su discurso que durante el periodo de transición de dos años que se propone desde Londres se crearía un "registro" especial para aquellos europeos de otros países que trabajen o vivan en el Reino Unido. Manley lo ha comparado "con el padrón" español —será "una prueba" de que son europeos y "mantendrán los mismos derechos que tienen ahora"— y ha avanzado que será digital y "sencillo". En cuanto a los que quieran ir después del brexit, no es un tema que esté aún sobre la mesa, aunque el Gobierno británico asegura que su intención es "atraer el talento de fuera". El sistema para controlar la inmigración que prepara Londres, con filtración incluida, sigue generando dudas.

¿Transición o prórroga?

Fue uno de los pilares del discurso de May: Londres quiere un periodo de transición, "de unos dos años" —hasta 2021—, que le permita adaptarse a su nueva situación fuera de la UE e implementar los acuerdos, hasta el más pequeño. El artículo 50 del Tratado de Lisboa, que activó la primera ministra el pasado marzo, dice dos cosas claras: una, que los tratados se dejan de aplicar al país saliente cuando entra en vigor el acuerdo firmado o, si no lo hay, a los dos años de la activación del artículo 50; y dos, que si el Consejo Europeo —por unanimidad— y el Estado que se va así lo acuerdan, se puede prorrogar el plazo inicial.

Manley ha aclarado que Londres no pretende una prórroga como la contemplada en el artículo 50, sino un periodo en el que no tengan capacidad de participación en las decisiones —Consejo, Parlamento Europeo—, pero sí sigan en el mercado único y la legislación del Tribunal de Justicia de la UE, por ejemplo, se siga teniendo en cuenta. Es decir, que se apliquen unas cosas sí y otras no, aunque May sí dejó claro que el 29 de marzo de 2019 el Reino Unido dejará de ser Estado miembro. Los Veintisiete aún tienen que estudiar esta propuesta.

El estado de las negociaciones

Están siendo "duras", dijo May, que destacó sobre todo los avances en torno a Irlanda. Londres no abandona la idea de la negociación paralela, ni lo hará. "Sabemos que tenemos un periodo limitado", asegura el embajador, que califica de "separación artificial" la planteada por Bruselas para las conversaciones, esto es, primero la salida y después la relación. El embajador confía en que pronto se produzca un avance de calado que les permita mirar "más allá" y ha detallado que el Reino Unido quiere un acuerdo "más ambicioso" que el CETA, firmado con Canadá.

¿Cambio de postura?

En la prensa británica "hay mucho ruido", afirma el embajador preguntado por las distintas posturas en el seno del Gobierno de su país y, en concreto, sobre las del ministro de Asuntos Exteriores Boris Johnson, que hace una semana publicó un artículo en The Daily Telegraph —diario en el que trabajó— defendiendo una vez más el brexit duro que May esbozó hace meses. Manley, sin embargo, ha insistido en que el discurso de Theresa May reflejó el viernes la posición de "todo" el Ejecutivo y que esta se mantendrá durante el mandato actual. En su opinión, no ha habido un cambio de parecer; la UE les pidió "más detalle" respecto a su posición y May se lo dio, argumenta.

La factura a pagar

El embajador ha insistido en que el Reino Unido cumplirá con sus obligaciones y en que "ningún Estado va a pagar más" por el brexit. May dijo en su discurso que seguirían contribuyendo al Presupuesto de la UE hasta 2020 y que cumplirían sus compromisos, sin entrar en cifras, pero un día antes el Financial Times habló de 20.000 millones de euros, una cantidad muy alejada de las pretensiones europeas. "La negociación es difícil", repite Manley.

Los bienes, las aduanas

Bill Murray, responsable de asuntos económicos de la embajada, ha explicado, por su parte y en cuanto al tema de las aduanas, que el Gobierno británico quiere "una situación lo más parecida a la actual". "No somos Suiza, Noruega o Canadá", ha reiterado, "Europa es nuestro socio más importante y la clave es distorsionar lo menos posible las relaciones", ha reconocido. Y ha recordado uno de los temas, a su juicio, que menos repercusión han tenido en los medios y que centra uno de sus documentos principales para el proceso: los bienes. Hay que ver, ha incidido, qué pasa con los "bienes atrapados, los de los supermercados, los bienes en tránsito, etc.". Y ha puesto el ejemplo de un coche británico y su hipotética situación meses después del brexit. "¿Vamos a tener que montar unos sistemas de seguridad nuevos? Yo creo que no", ha sentenciado.

El segundo referéndum

El alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, ha intensificado estos días su apuesta por un segundo referéndum sobre el brexit. "No lo veo", dice Manley, "el pueblo británico votó y hay que respetarlo", añade. Tres días después de la consulta del 23 de junio de 2016, Faisal Islam, conocido periodista de Sky News, aseguró que un diputado conservador le había dicho que no había un "plan" previsto en Downing Street para la salida del Reino Unido de la UE. Manley ha reconocido que así era, pero ha destacado el "esfuerzo enorme" de su Gobierno desde entonces para "lograr un acuerdo que refleje la opinión" del pueblo británico. May, por cierto, hizo mucho hincapié en su discurso en la idea de que la decisión la tomaron los ciudadanos.

Seguridad y terrorismo

"Salimos de la Unión Europea, no de Europa", ha dicho el embajador, recordando las palabras exactas de May. Londres insiste en que la seguridad y la lucha contra el terrorismo —un tema que Manley conoce bien— son compromisos a los que no renunciarán y, según ha confirmado en el mismo briefing Simon Fairweather, responsable del área política de la embajada, "no están condicionados" a las negociaciones en otras áreas. "Tenemos una historia muy larga de cooperación, compartimos valores y amenazas comunes", ha asegurado. En este apartado concreto, Fairweather ha dicho que Londres está buscando un acuerdo "único".

Gibraltar, para después

La embajada ha pasado de puntillas por el tema, "un asunto que tenemos que tratar", han dicho. Sus prioridades, aseguran, son las 8.000 personas que trabajan allí y viven en España y la cooperación entre los cuerpos y fuerzas de seguridad. "Estamos hablando todo el tiempo con el Gobierno de Gibraltar y Estamos listos para hablar con nuestros amigos y aliados españoles", ha asegurado, diplomático, el embajador.

¿Y si no hay acuerdo?

Manley afirma que ese escenario le parece "horrible" y que hay que evitarlo a toda costa. "Tenemos que trabajar juntos para lograrlo", ha añadido. En cualquier caso, y al hilo del discurso de Macron el martes en la Sorbona, ha deseado "éxito" para la UE y ha expresado su respeto a los que quieran "avanzar".