Comisión Europea
La Comisión Europea. PIXABAY

La Comisión Europea propuso este miércoles prolongar hasta un máximo de tres años los controles temporales en las fronteras internas de la Unión Europea, introducidos de forma excepcional en el caso de que se detecte una amenaza concreta a la seguridad.

"Se trata de reintroducir controles fronterizos temporales para hacer frente a las amenazas", indicó el comisario europeo de Migración e Interior, Dimitris Avramópulos, en una rueda de prensa para presentar la iniciativa.

Según dijo, la propuesta consiste en "cambios en el régimen mientras mantenemos y protegemos los principios fundamentales de Schengen", la zona de libre tránsito de la UE.

Las normas actuales prevén que los países puedan restablecer los controles fronterizos por un periodo inicial de 30 días, ampliable hasta seis meses, prorrogables hasta alcanzar un máximo de dos años en casos excepcionales.

En concreto, la CE propone ahora "adaptar" los plazos aplicables en virtud de los artículos 25 y 27 del Código de fronteras Schengen.

De esa manera, el plazo máximo que se podrán restablecer los controles en las fronteras en caso de acontecimientos que impliquen una grave amenaza pública o a la seguridad interna se prolongará de seis meses hasta un año.

Además, en el caso de amenazas a la seguridad de carácter persistente, se dará la posibilidad excepcional de prolongarlos por otros dos años.

"Garantías más estrictas"

Al mismo tiempo, se introducen "garantías procesales más estrictas" y la obligación de los Estados miembros de evaluar si podrían afrontar eficazmente con otras medidas la amenaza detectada, y de presentar una evaluación detallada del riesgo.

Los países podrán "prorrogar los controles con carácter excepcional" si la misma amenaza persiste transcurrido un año y "si se han adoptado medidas nacionales excepcionales equivalentes dentro del territorio", como un estado de emergencia, para hacerle frente.

Hasta cinco países habían pedido prolongar las medidas excepcionales

Esa prórroga exigiría una recomendación del Consejo (institución en la que están representados los países), que tendría que tener en cuenta el dictamen emitido por la Comisión y se limitaría estrictamente a períodos de seis meses con la posibilidad de prórroga en tres ocasiones como máximo, "hasta un período máximo de dos años".

En todo caso, la CE quiere garantizar que los controles en las fronteras internas sigan siendo una "excepción" y una "medida de último recurso", y que sólo se recurra a ellos si son "necesarios y proporcionados", limitando su incidencia en la libre circulación.

Hasta cinco países europeos (Alemania, Austria, Dinamarca, Francia y Noruega) habían propuesto prolongar de dos a cuatro años los controles fronterizos excepcionales amparándose en la "amenaza terrorista".