Venta de esteladas en las Ramblas
Dos hombres venden esteladas frente a la Casa Batlló de Barcelona, antes del inicio de la manifestación por la Diada. Toni Albir / EFE

El embajador británico en España, Simon Manley, ha rebajado este miércoles la preocupación internacional en términos de seguridad de cara al referéndum del 1 de octubre en Cataluña, aunque ha asegurado que su Gobierno quiere que "el Estado de derecho y la Constitución española sean respetados por todos".

Algunos consulados, como el de Estados Unidos en España, o ministerios de Exteriores, como el alemán, han modificado sus recomendaciones de viaje a nuestro país en los últimos días para avisar a los residentes y a las personas que se desplacen a España de que eviten las manifestaciones en Barcelona.

Aunque las protestas, advierte la representación de EE UU, pretenden ser pacíficas, podrían derivar en "violencia", apunta. Por eso aconseja a los ciudadanos americanos que eviten las zonas en las que se celebran estas manifestaciones y tengan cuidado si están cerca de las mismas. Se refiere al asunto como la "situación política en Cataluña".

En cuanto a Alemania, aconseja a sus nacionales que "sigan los medios de comunicación locales, eviten las grandes concentraciones de gente en este momento y sigan estrictamente las instrucciones de las fuerzas de seguridad". Asimismo, se refiere al "referéndum declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional español".

El Ministerio de Exteriores británico, ha explicado Manley en un encuentro con periodistas en Madrid, ha realizado una advertencia "sencilla" en sus recomendaciones de viaje que solo se refiere a las posibles alteraciones en el transporte público que puedan ocasionar las manifestaciones en Barcelona y otras áreas de Cataluña. Pero no menciona el referéndum.

Las recomendaciones, de hecho, dedican más espacio a advertir sobre posibles restricciones de tráfico en Madrid como consecuencia de los altos niveles de contaminación.

Manley sí ha aclarado que España es un país "amigo y aliado" con el que el Gobierno británico mantiene una "relación estrecha"; el Ejecutivo de May, ha añadido, defiende que "el Estado de derecho y la Constitución española sean respetados por todos".