Empleados
Trabajadoras de una empresa española.

Entre 2008 y 2015 sólo 49 hombres fueron condenados por acoso sexual en el ámbito laboral, de 2.484 denuncias, lo que constata la dificultad de probar este maltrato, el "miedo al despido" y que se pone en cuestión a la víctima, ha denunciado la vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas.

Por ello, Antoñanzas ha insistido en Valladolid en que el futuro pacto nacional contra la violencia machista debe incluir protocolos por acoso laboral y sexual en las empresas y que entren en la negociación de los convenios colectivos, con el fin de poder llegar a las mujeres que trabajan en pymes, donde no hay obligación de tener planes de igualdad y que son una mayoría en España.

"El acoso sexual en el trabajo es una forma más de violencia de género", ha sostenido la sindicalista en declaraciones a los periodistas antes de participar en una jornada de la UGT de Castilla y León centrada en la protección y el empleo como ejes para combatir la violencia de género.

El acoso sexual en el trabajo es una forma más de violencia de género Antoñanzas ha valorado el pacto nacional contra la violencia de género aunque a su juicio se "ha quedado cojo", ya que solo habla de los trabajadores públicos y "deja fuera a un millón de trabajadoras de la empresa privada", y además su dotación monetaria "es insuficiente".

Ha incidido en las dificultades que tienen las mujeres de las pequeñas empresas, que por ejemplo en el caso de Castilla y León suponen entre el 94 y 95% de su tejido empresarial, a la hora de denunciar casos de acoso sexual, ya que es "complicado probarlo, por miedo al despido y a represalias".

Además, "se pone en cuestión a la víctima, a la que de entrada o se le cambia de puesto de trabajo, o de centro e incluso de ciudad en la que trabaja", lo que no se hace con el supuesto acosador, ha denunciado.

Por ello, además de reforzar esa cuestión en el pacto nacional, ha abogado por que sindicatos y patronal aborden esos protocolos contra el acoso, para que se incluyan en la negociación colectiva, y llegar a todas las trabajadoras, ya que sólo son obligatorios los planes de igualdad en las que tienen más de 250 empleos.

Antoñanzas también ha apostado porque nada más que una mujer diga que ha sido objeto de acoso sexual en su trabajo "se la comience a proteger", y en esa línea ha pedido que se pueda aplicar en la empresa privada medidas como las que ya tienen la administración pública, donde las mujeres maltratadas pueden pedirse dos meses de permiso con empleo y sueldo garantizado.

La vicesecretaria general de la UGT ha confiado en poder introducir estos avances a través de enmiendas al pacto nacional contra la violencia machista que actualmente está en tramitación en las Cortes generales.