El 20 por ciento de los ciudadanos de Cantabria --uno de cada cinco-- fue víctima al menos de un delito entre los años 2002 y 2006, según se desprende de un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios de España (OCU) junto con otras agrupaciones de consumidores de Bélgica, Italia y Portugal.

Según ese estudio, el 41% de los españoles entrevistados por la OCU dijo haber sufrido algún delito, mientras en Cantabria esa tasa se reduce a la mitad y la región se sitúa como la sexta Comunidad Autónoma con menor porcentaje de ciudadanos afectados por los delitos.

El 15% de las víctimas tuvo que faltar al trabajo o a sus estudios para acudir al médico o a la policía

El informe señala a Barcelona, Málaga, Sevilla, Alicante, Valencia, Murcia y Madrid como las ciudades que mayor índice de hechos delictivos registraron, frente a Las Palmas o La Coruña, donde se contabilizaron un menor número de delitos.

Asimismo, el estudio indica que la mayoría de las infracciones se cometió en una zona urbana y, normalmente, cerca del domicilio de la víctima. Además, mientras el 53 por ciento de los consultados afirman haber sufrido el delito un día laborable, el 56 por ciento dice que tuvo lugar durante la noche o la madrugada.

Acerca de las repercusiones en la calidad de vida de las víctimas, el 15 por ciento de ellas tuvo que faltar al trabajo o a sus estudios para acudir al médico o a la policía, mantenerse en reposo, etcétera. Sin embargo, la media de días que se ausentaron del lugar de trabajo --1,9 por víctima y delito-- fue la más baja de los cuatro países analizados, además de España, Bélgica, Italia y Portugal.

En estos cuatro países, todos ellos pertenecientes al grupo Euroconsumers, se analizaron un total de 48 ciudades europeas, encuestando a más de 11.200 ciudadanos. En concreto, la OCU entrevistó a 4.023 españoles con edades comprendidas entre los 18 y 74 años.

El 23 por ciento de los españoles encuestados afirmó haber sufrido síntomas de insomnio o ansiedad, incluso tres meses después del delito. A pesar de ello, tan sólo el 7 por ciento necesitó ayuda psicológica.

Otro aspecto relevante que se desprende del estudio es que la mitad de los ciudadanos víctimas de un delito no lo denunciaron a la policía.

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