El 11 de enero de 2006 se perdió la pista de la joven Águeda González. Salió a hacer unas fotocopias y no volvió.

Sin embargo a los cinco días y con toda la localidad pontevedresa de Baiona volcada en su búsqueda su agresor confesó. Se trataba de un joven de 31 años, hermano de su mejor amiga.

Aunque nunca apareció el cuchillo con el que cometió el crimen sí pudo comprobarse su compra

Condujo a los agentes a una cueva. Allí había asesinado de cinco cuchilladas a Águeda.

Los padres piden justicia y el fiscal va a solicitar que pase 20 años en prisión acusado de asesinato con alevosía, ya que aunque nunca apareció el cuchillo con el que cometió el crimen sí pudo comprobarse su compra.

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