Ethan Hawke
El actor estadounidense Ethan Hawke posa para el pase gráfico de la presentación de la película 'First Reformed' en el ámbito del 74º Festival de Cine de Venecia (Italia). EFE/Claudio Onorati

Ethan Hawke gustó y sorprendió hoy en la Mostra de Venecia con su interpretación de un cura atormentado en el que ha puesto "mucho" de sí mismo, en la intensa First Reformed, de Paul Schrader, que compite por el León de Oro.

Era la primera vez que al actor le ofrecían interpretar a un sacerdote pero para él no ha sido difícil porque la religión le ha rodeado toda la vida y ha mantenido "un diálogo importante" consigo mismo sobre cuestiones religiosas.

Incluso en su familia se bromeaba con la posibilidad de que se metiera a cura, así que él rezaba para que la llamada nunca llegara. "Y gracias a dios no llegó", agregó entre risas, antes de precisar que por ello no le resultó complicado meterse en el personaje. "Pude poner mucho de mí en él", reconoció.

En el filme la vocación despierta tardíamente en su personaje, Toller, un exmilitar que llega a la religión tras la muerte de su hijo, también soldado, y el divorcio de su mujer. Una historia muy intensa, centrada en los pensamientos del sacerdote, que decide escribir un diario en el que plasma todo lo que le pasa, con largas escenas que son monólogos interiores.

Hawke aseguró que desde que se implicó en la película se ha preguntado muchas veces dónde están los líderes religiosos en relación con la crisis medioambiental. Mientras que Schrader fue muy rotundo: "Mi generación ha destruido el planeta para nuestros hijos".

Comparaciones con 'Taxi Driver'

Una preocupación que sobrevuela la película que, por momentos, tiene una deriva violenta y que ha sido muy bien recibida por un minoritario sector de la crítica. Algunos incluso ven ecos de Taxi Driver, uno de los trabajos más conocidos de Schrader como guionista.

"En la sala de edición, el editor me dijo que había mucho de Taxi Driver en la película, pero no fue algo buscado, simplemente influyó en el guion", explicó el realizador, que además rechazó que su filme tenga algo que ver con Silencio, de Martin Scorsese.

"Me gustaba mucho la historia e intenté robarle el guion a Scorsese, que se cabreó mucho. Traté hasta de encontrar financiación para hacerla yo, pero al final él consiguió producirla. Pero es muy diferente a esta, no veo muchas conexiones entre las dos".