Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en 'Casablanca', de Michael Curtiz.
Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en 'Casablanca', de Michael Curtiz. ARCHIVO
La película Casablanca, de cuyo estreno se cumplen 65 años, mantiene el mismo poder de fascinación que entonces, pero el film se percibe de muy distinta manera y mientras hoy se ve, ante todo, como una historia romántica, en 1942 lo que más se apreció fue su mensaje político.

Es la mayor historia de amor del cine según el Instituto Americano
Casablanca ocupa el primer puesto en la lista "mayores historias de amor" del cine elaborada por el Instituto Americano del Cine (AFI), por delante de películas cuyo argumento gira exclusivamente en torno a un romance como Love story o Tú y yo.

El proyecto de Casablanca se empezó a gestar el 8 de diciembre de 1941 -al día siguiente del ataque japonés contra Pearl Harbor y el mismo día en que EEUU entró en guerra- cuando los autores de la obra de teatro en la que se basó luego el guión, enviaron una copia a los estudios Warner que, como el resto de la profesión en Hollywood, andaban buscando material para producir filmes patrióticos.

Hollywood acogió de inmediato un proyecto que realzaba el aspecto patriótico
Tras visualizar Casablanca, la Oficina creada por el Gobierno para controlar que las películas "ayudaran a ganar la guerra", hizo un informe muy positivo que señalaba que el film, entre otras cosas, mostraba a "Estados Unidos como un refugio para los oprimidos".

Asimismo subrayaba que el personaje de Rick, quien renuncia a la mujer amada para que esta siga al jefe de la resistencia y así favorecer la causa, "muestra que el deseo personal se debe subordinar al objetivo de derrotar el fascismo".

En el informe se valora también el que ese personaje sea presentado como alguien que en el pasado "luchó con las fuerzas leales en España...lo que ayudará al público (estadounidense) a entender que nuestra lucha no empezó con Pearl Harbor".