Un policía linchado, dos manifestantes muertos (uno a golpes y otro tiroteado) y al menos 130 heridos. Es el balance de la ola de violencia que, por tercer día consecutivo, sufre Sucre, capital de Bolivia, tras la aprobación de la nueva Constitución. La ciudad ha sido abandonada por las fuerzas del orden.

Los enfrentamientos se recrudecieron ayer, después de que los seguidores del presidente, Evo Morales, aprobaran la nueva Carta Magna del país. Se votó a mano alzada, en un cuartel y sin la presencia de ningún opositor.

Las reformas de la Carta Magna (pendientes de la aprobación artículo por artículo y la ratificación en referendo) pretenden perpetuar en el poder al actual presidente, según la oposición.

Una periodista de la BBC falleció ayer, junto a otras cuatro personas, en un accidente de tráfico cuando iba a trabajar a Sucre. En el siniestro también resultó herido un reportero español de Reuters.

Evo Morales se hace el sordo

El presidente de Bolivia, Evo Morales, en su primera aparición tras aprobarse la nueva  Carta Magna, no hizo mención alguna de su proyecto de Constitución ni de los disturbios que están teniendo lugar en varias ciudades del país. La oposición, los líderes de varias regiones y otros sectores han rechazado de inmediato el proyecto político del presidente boliviano y argumentaron que se ignoró a medio país y fue aprobada «bajo fusiles» y  con «sangre en las calles».