David Beckham, el astro futbolístico con la imagen más blanca del fútbol y la máquina futbolística mejor engrasada para ganar dinero, ha tenido una pésima bienvenida en Australia, donde ha sido acusado de ignorar a los niños enfermos de cáncer que llevaban horas esperando para saludarle.

El futbolista ha manifestado en su defensa que no vio a los niños que esperaban a la puerta de su hotel en Sydney. Sus escoltas hicieron su trabajo, y él bajó la mirada y desapareció rápidamente para meterse en el hotel donde están concentrados los jugadores del Galaxy, con quienes jugará un partido de exhibición el martes.

«Yo nunca habría hecho eso. Nunca lo he hecho, y nunca lo haré. Estoy más que dispuesto a reunirme con ellos, donde quieran y en cualquier momento», manifestó un sorprendido David cuando los periodistas le preguntaron por qué había ignorado a los niños. ¿Les invitará a Los Ángeles?

El llanto de una niña

Emma Byers, una niña de 14 años enferma de leucemia, rompió a llorar al no poder dar a Beckham un canguro de juguete como regalo de bienvenida a las puertas del hotel. La madre de Emma fue más comprensiva y cree las excusas de David: «A mí me gustaría pensar que él es un caballero... Se acababa de bajar de un avión, ni siquiera sabía dónde estaba».