Ecologistas avisan de que en la provincia de Huelva los buitres están empezando a atacar esporádicamente a las reses de los ganaderos debido a la escasez de comida a la que se enfrentan desde que la UE, a raíz del mal de las vacas locas, no permite restos de animales muertos en el campo, principal sustento de esta especie. Por ello piden a la Junta y al Gobierno que «se pongan las pilas» y solucionen el problema. Denuncian que en la finca El Coto, de la Puebla de Guzmán (Sevilla), se concentran muchos buitres atraídos por el ganado. Acorralan a las reses, les propinan picotazos hasta que se estresan y mueren de un ataque al corazón, momento en el que se las comen.