El nivel cultural de las gallegas es el factor más determinante en la elección de un método anticonceptivo. Así lo desvela un estudio del Sergas que pone de manifiesto que, según la formación educativa, predomina un sistema u otro. Las mujeres que llegaron a Secundaria optan mayoritariamente por la píldora, mientras que el preservativo es la primera opción para las que se quedaron en primaria. Las que carecen de estudios son las más radicales: entre ellas el método más utilizado es la ligadura de trompas.

El informe del Sergas subraya que este comportamiento pone de manifiesto que el uso del anticonceptivo está más relacionado con la educación que con la capacidad económica de las gallegas. Y no sólo por el tipo de método elegido. A menos estudios, menos precaución se tiene, y viceversa. De hecho, el 60,9% de las mujeres sin estudios no usan ningún anticonceptivo, un porcentaje muy superior a la media gallega (45,4%).

Aunque en general las gallegas no pueden presumir precisamente de precavidas. El 52,4% de las mujeres de aquí de entre 15 y 44 años emplearon algún método anticonceptivo en el último año. La media nacional ronda el 70%. Si bien es cierto que casi la mitad de las gallegas que pasan de usarlos es porque no mantienen relaciones sexuales.

Lo preocupante es que el 30% de las que no utilizan métodos anticonceptivos aseguran que es porque les resultan insatisfactorios y otro 2% porque temen los efectos secundarios.

Sin embargo, sí parece triunfar la píldora del día después. Al menos entre las jóvenes. Aquí, por cada 1.000 mujeres de 15 a 24 años, 138 han recurrido a ella. A nivel nacional, sólo fueron 117.

Por el contrario, aquí se practican la mitad de abortos. Seis de cada 1.000 jóvenes interrumpen su embarazo (por 12 de media estatal).

4.500 mujeres ‘dan marcha atrás’

La píldora es el método anticonceptivo con más éxito entre las gallegas. Cuatro de cada diez mujeres que utilizan algún sistema optan por éste. El preservativo es el segundo más usado, siendo el favorito para el 34,4%. Y una de cada diez opta por el DIU, mientras que el 13% se han despreocupado gracias a una ligadura de trompas o a la vasectomía de su pareja. Pero lo más llamativo es que para el 1,5% de las gallegas su método es la marcha atrás, inseguro sistema que utilizan 4.500 mujeres.