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Los jóvenes de Melilla también practican el 'botellón'. LUIS LÓPEZ

Como todos los viernes y sábados fines de semana, cientos de jóvenes salen a la calle a beber alcohol. Algunos eligen la fórmula más barata, el botellón, mientras que otros, con más dinero en los bolsillos, prefieren irse de copas. Eso sí, todos acaban en los pubs del Puerto Noray.

Pero este fin de semana ha sido especial. La mayoría no esperaba que otros jóvenes rondaran por la explanada del Melilla Puerto para hablar de los efectos perniciosos del alcohol.

Una apuesta por la salud

La iniciativa ha partido de una organización valenciana que se enmarca bajo el nombre de ‘Controla Club’; un proyecto que ya se ha realizado en otras ciudades españolas y que en Melilla también ha gozado de cierto éxito.

Bajo el nombre de ‘Historias del botellón’, los miembros de esta entidad levantina desarrollaron todo tipo de actuaciones dirigidas a informar y a concienciar a los precoces bebedores de los peligros que supone el consumo del alcohol y de otro tipo de drogas asociadas al tiempo de ocio y diversión.

El coordinador del programa, Juan Carlos Peral, explicó a los jóvenes que “no hay que beber la botella entera porque sea más barata”. Además, les animó a que recojan la basura que generan y a que tengan cuidado a la hora de conducir.

Algunos jóvenes confesaron que reducirán la dosis de alcohol durante los fines de semana

Por otro lado, se dispuso un stand en la zona el Puerto, donde la asociación repartió diversos folletos informativos. También se realizó la primera encuesta en la ciudad sobre la percepción que los jóvenes tienen del alcohol; un estudio que ya se ha realizado en otros puntos de la geografía española y cuya conclusión es que se bebe por diversión y rebeldía.

Resultados óptimos

En general, la experiencia resultó fructífera, ya que muchos jóvenes confesaron que intentarían reducir la dosis de alcohol y espaciar el tiempo entre copa y copa para beber menos. Otros manifestaron que “es una tontería, seguiremos saliendo a la calle para beber y pasarlo bien. No podemos hacer otra cosa”. No obstante, uno de los testimonios más repetidos hacía referencia a una demanda: “Queremos que bajen el precio de las copas”.

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