La Policía Nacional ha recibido en lo que va de año una quincena de denuncias por estafas en cajeros automáticos de Santiago. Los delincuentes colocan en las terminales de bancos y cajas de ahorros un dispositivo con el que pueden clonar las tarjetas y el número secreto de los usuarios. Posteriormente, realizan compras en establecimientos comerciales. Para poner freno a esta práctica, una patrulla de agentes rastrean desde hace semanas los cajeros del centro, en búsqueda de irregularidades. A medio plazo, las entidades financieras se plantean la colocación de chips u otras formas de identificación más sofisticadas en las tarjetas de crédito, con el fin de frenar este tipo de fraude.