Atentado suicida en Nigeria
Varias personas reaccionan, a las afueras de la ciudad de Maiduguri, en Nigeria, tras un atentado suicida perpetrado en un campo para desplazados internos por el conflicto con el grupo yihadista Boko Haram, el 24 de julio de 2017. El ataque dejó al menos cuatro muertos. AFP

Unicef, la agencia de Naciones Unidas para la protección de la infancia, denuncia el aumento en lo que va de año en el uso de niños, y en particular de niñas, como bombas humanas en Nigeria por parte del grupo yihadista Boko Haram.

Según los datos que maneja el organismo, desde el pasado 1 de enero 83 menores han sido utilizados en Nigeria con ese fin, de los que 55 eran niñas, en la mayoría de los casos menores de quince años.

El resto eran varones, incluyendo el caso de un bebé que fue amarrado a una de las niñas a las que se hizo detonar.

"Los niños han sido usados repetidamente de esta manera en los últimos años y en lo que va de 2017, el número de niños afectados es cuatro veces mayor que durante todo el año pasado", afirmó la portavoz de Unicef en Ginebra, Marixie Mercado.

El resto eran varones, incluyendo el caso de un bebé que fue amarrado a una de las niñas a las que se hizo detonar Boko Haram se ha atribuido en numerosos casos la autoría de esas atrocidades.

"El uso de niños en tales ataques tiene un impacto todavía mayor porque crea sospecha y miedo de los niños que han sido liberados, rescatados o que han escapado de Boko Haram", explicó la portavoz.

Unicef dijo que esta situación se desarrolla en medio de una crisis de desplazamientos masivos y de grave malnutrición en las poblaciones del noreste de Nigeria, donde opera el grupo terrorista.

Por ello, la agencia de la ONU realiza esfuerzos para ofrecer ayuda psicosocial a los niños que fueron raptados por Boko Haram, al tiempo que trabaja con sus familias y comunidades para que acepten su retorno.