El ex jefe de prensa de Bush señala directamente al presidente por el 'caso Plame'

  • Se filtró a la prensa el nombre de una agente de la CIA.
  • El jefe de gabinete de Cheney fue condenado por estos hechos.
  • McClellan asegura que él también fue engañado.
El presidente Bush con su ex jefe de prensa Scott McClellan en abril de 2006.
El presidente Bush con su ex jefe de prensa Scott McClellan en abril de 2006.
Kevin Lamarque / REUTERS

El ex jefe de prensa de la Casa Blanca Scott McClellan acusa a los principales asesores de George W. Bush y al propio presidente estadounidense de haberle proporcionado información falsa en el caso de la ex espía de la CIA Valerie Plame, cuya identidad fue revelada a la prensa por el entorno presidencial.

Según un breve anticipo difundido en la página web de la editorial de su libro "What happened. Inside the Bush White House and What's Wrong with Washington" ("¿Qué ocurrió? Dentro de la Casa Blanca de Bush y qué va mal en Washington"), el ex portavoz presidencial reconoce que él mismo había "facilitado información falsa sin saberlo" a la prensa.

McClellan explica en la reseña, que el presidente le "llamó para hablar por él y restablecer la credibilidad que había perdido por el fracaso en la búsqueda de las armas de destrucción masiva en Irak".

Había un problema: no era verdad
Y añade: "Estuve durante la mayor parte de dos semanas en el podio de la sala de prensa de la Casa Blanca frente a los focos
exculpando públicamente a los dos principales asesores de la Casa Blanca: Karl Rove y Scooter Libby". "Había un problema. No era verdad", explica ahora McClellan.

El breve anticipo del libro, cuya publicación está anunciada para abril, añade que "Cinco de los más altos funcionarios en la administración
estaban implicados para que así lo hiciera:
(Karl) Rove, (Lewis "Scooter") Libby, el vicepresidente (Dick Cheney), el jefe de gabinete del presidente (Andrew H. Card) y el propio presidente".
Todos los hombres del presidente

El caso comenzó según la propia ex agente como una represalia contra su marido, el diplomático y ex embajador Joseph Wilson por haber denunciado que la Casa Blanca
manipulaba a la opinión pública.

Wilson, que había viajado a Níger para investigar la supuesta
venta de uranio a Irak, negó que tal hecho se hubiese producido, pese a que la Administración Bush lo afirmase en vísperas de la invasión del país árabe.

El siguiente paso de la Casa Blanca, en el que ahora McClellan implica a todo el entorno del presidente, fue
filtrar a la prensa la identidad de Plame, un hecho perseguible judicialmente por ser agente de la CIA. Libby, jefe de gabinete de Cheney,
fue condenado a 30 meses de cárcel por obstruir la investigación judicial del caso, aunque luego fue
indultado por el presidente norteamericano.
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