Fundaciones
El programa 'Arte en la calle', de Fundación La Caixa, pretende acercar el arte a los ciudadanos. En la imagen, la exposición Génesis, de Sebastião Salgado, en Santander. F.L.C.

Ser mejor requiere un trabajo constante. Y se puede alcanzar en todos los ámbitos de la vida. A veces surge por iniciativa propia y otras es inducida. Esta última es la que ocupa a las fundaciones, cuya labor está enfocada al progreso de la sociedad. "Su actividad es bastante potente", explica para MiBolsillo Javier Nadal, presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF).

El sector, aunque despacio, sigue dando pasos hacia adelante. "Somos el segundo de Europa en cuanto a organizaciones, a pesar de haber pasado una fuerte crisis que ha incrementado la demanda social y que hemos tenido más dificultades para obtener ingresos", añade Nadal.

Como avances destacables conseguidos recientemente, el presidente de AEF apunta la reforma fiscal, que otorga mayores ventajas para el donante, y la ley de mecenazgo, algo que llevaban tiempo reclamando. A pesar de ello, explica que España sigue siendo uno de los países con menor número de donantes en comparación con la media europea.

"Al menos hemos conseguido que haya más personas comprometidas con la causa social que pueden deducirse los primeros euros", dice. Las aportaciones privadas realizadas en 2016 deducirán en la próxima declaración de la renta un 75% los primeros 150 euros. A partir de esta cantidad se desgrava un 30% y un 35% si las donaciones se mantienen en igual o superior importe los 3 próximos años.

Somos el segundo de Europa en cuanto a organizaciones

Los españoles destinan a las fundaciones una media de 188,40 euros anuales, según el último estudio realizado por la AEF.

Otro aspecto relevante para Javier Nadal se centra en las áreas de transparencia y buen gobierno. "Son claves para un cumplimiento eficaz de los fines de interés general y, por tanto, en la respuesta a los problemas de la sociedad", explica. Aún así, queda mucho por mejorar en este sentido, ya que el 63% de las fundaciones carece de un código de buen gobierno, y un gran número necesita mejorar en transparencia.

"Tenemos una pelea de largo plazo en todo; debemos dar el salto cualitativo", subraya.

La cooperación entre las instituciones es una de las principales propuestas para el crecimiento. "Está previsto celebrar un foro el próximo 28 de noviembre para explicar lo que somos y que podamos generar sinergias entre las entidades. Será como una especie de congreso activo con diversas actividades donde pretendemos ganarnos la confianza de la sociedad", apunta el presidente de la AEF.

En cuanto a las previsiones para este año, la última encuesta realizada por la asociación muestra que el 52,1% de las fundaciones son optimistas sobre la marcha de su actividad de cara al tercer trimestre de 2017, que concluirá en septiembre. Durante el año, las instituciones han ido aumentando la percepción positiva sobre su actividad.

Ayuda a la financiación

Los recursos limitados de los que disponen muchas veces las fundaciones para llevar a cabo sus acciones están impulsando una serie de iniciativas paralelas que pretenden servir de solución. Gestión Fondo Educativo (GFED), asesor financiero independiente, lanzó hace unos meses un decálogo de inversión bajo el epígrafe 'Generando valor a largo plazo', con el fin de guiar a estas entidades ante los retos de crecimiento y consolidación a través de una gestión eficiente con el fin de garantizar su seguridad económica.

"El tercer sector [entidades sin ánimo de lucro] necesita la existencia de la filantropía estratégica y son las fundaciones dotadas de un endowment [estabilidad financiera] las que podrían desarrollar esa filantropía enfocada en el cambio sistémico y en sentar las bases sólidas sobre las que construir el futuro de nuestra sociedad", apunta María Vázquez, directora de la firma.

Las propuestas de GFED son: realizar una planificación; invertir a largo plazo; buscar una rentabilidad estable anual; mantener una disciplina del gasto; exigir máxima información y transparencia a los gestores; controlar periódicamente la cartera de inversiones; diversificar; hacer aportaciones de forma periódica; contar con un asesoramiento especializado y tener presente el impacto fiscal que pueden generar esas inversiones.

Renunciamos a la obtención de alguna ganancia

También está creciendo el papel de las plataformas alternativas en esta área. NoviCap es una startup española que facilita la financiación online de facturas a las empresas cuyos clientes pagan a los 30, 60, 90 o más días. En un principio dirigió su trabajo hacia las pymes, pero acaba de ampliarlo a las fundaciones con la creación de NoviCap Foundation.

"Desde un principio teníamos claro que queríamos ayudar a la sociedad. Los bancos no tienen este mismo enfoque", explica a este periódico Marc Macià, uno de los socios. "Nosotros renunciamos a la obtención de alguna ganancia; solo cubrimos costes", dice. Maciá explica que las fundaciones tienen problemas especialmente con las administraciones públicas.Según datos de AEF, el 58,5% percibe subvenciones públicas.

Desde la puesta en marcha de NoviCap Foundation, el pasado junio, se han beneficiado la fundación Acción Social Infancia (FASI) y la Associació Socioeducativa Joventut i Vida. Con el adelanto del efectivo conseguido, en el primer caso se abrieron tres nuevas casas para atender a niños y familias, y en el segundo, se pudo liquidar el personal de los colegios, comedores sociales y centros de atención a los niños antes de que acabara el mes de junio.

"Hay mucho interés. Si en nuestro país tenemos cerca de 9.000 fundaciones activas, un objetivo sería ayudar a un 1% [90] al año", apunta Maciá.

En cifras

Las aportaciones a la plataforma las realizan inversores profesionales que cobran una comisión; no hay límite en la financiación. Las fundaciones generan más de 200.000 empleos directos y representan sobre el 1% del PIB, con un volumen de actividad de 8.000 millones de euros anuales.

Según AEF, del sector se benefician 35,62 millones de personas, frente a los 23,2 millones de 2009, lo que refleja un crecimiento del 53%.

El origen de los recursos es fundamentalmente privado; más de un 80% procede de los legados, donaciones privadas y actividades de tipo económico, mientras que solo un 15% proviene de las administraciones públicas.

El principal cambio producido tras la crisis en cuanto a dedicación está en la reducción de programas relacionados con la cultura, la religión y el recreo, y el aumento de los referentes a educación, servicios sociales, desarrollo y vivienda.

Los colectivos favorecidos se divide en personas jurídicas y físicas. En el primer grupo, un 27% del total, están las empresas y las entidades privadas. En el segundo, el 73% restante, se encuentran los estudiantes, las personas en riesgo de exclusión, el público en general y personas enfermas.

Colaboración, innovación social, iniciativa filantrópica, transparencia, profesionalización y sostenibilidad son los principios que según Javier Nadal "definen la hoja de ruta del sector y son una exigencia si se quiere generar confianza". Y concluye: "Esa credibilidad repercutirá en una sociedad civil más fuerte, solidaria y cohesionada".