El colectivo matiza que, en principio, el proyecto encaja con algunas de sus reivindicaciones en cuanto que plantea el soterramiento a la entrada de Granada eliminando la división urbana y transformando amplias zonas, como los barrios de Bobadilla, Chana, Rosaleda, Pajaritos y distrito Ronda; al mismo tiempo que vertebra y desarrolla la comunicación entre sus vecinos.

No obstante, lamentan que este estudio no cambia la realidad actual, puesto que la entrada en superficie del AVE continúa "con el consiguiente despilfarro que se está produciendo".

Así, censuran que se esté invirtiendo dinero público en "obras que luego tendrán que ser demolidas o inutilizadas", en vez de valorar alternativas que podrían hacer que los proyectos actuales encajaran con el futuro soterramiento en los 3,5 últimos kilómetros, aludiendo en este sentido a la posibilidad de realizar un apeadero provisional a espaldas del colegio Mulhacen.

Marea Amarilla rechaza los medios para conseguir la viabilidad económica del estudio, toda vez que contiene a su juicio "una proyección especulativa inmobiliaria totalmente inaceptable", sin valorar que otras ciudades donde ha llegado el AVE no han tenido que efectuar ninguna especulación en sus municipios.

A ello suman que las "previsiones contenidas con esos aprovechamientos chocan con la realidad de que algunas instituciones ya han manifestado su negativa a la utilización de sus propiedades para los fines que aparecen en el estudio de Urbanismo".

Por todo ello, el colectivo sigue reclamando la dimisión de los responsables del aislamiento ferroviario para Granada, la reconexión por Moreda, la Variante Sur de Loja y el soterramiento de las vías en Granada.

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