Calle 30, M-30 de Madrid
Muchas infracciones se producen en los tramos de 70 km/h de la M-30. EUROPA PRESS/AYUNTAMIENTO DE MADRID

La velocidad sigue siendo el factor fundamental que determina la mayor o menor incidencia en la siniestralidad vial, la gravedad y el grado de lesión de las víctimas. La velocidad inadecuada estuvo presente en el 21% de los accidentes mortales y graves que ocurrieron en las carreteras interurbanas españolas en 2016. Es por este motivo que la Dirección General de Tráfico (DGT) concentra muchos de sus esfuerzos en tratar de concienciar a los conductores sobre la importancia de respetar los límites de velocidad para un trayecto seguro.

Después de 13 años de descensos continuados en el número de víctimas de accidentes de tráfico, este 2017 lo estrenábamos con una mala noticia: 29 fallecidos más en 2016 comparado con el año anterior, con un total de 1.160 muertos en 1.038 accidentes mortales (15 más). La DGT ha reaccionado a estas cifras con un plan de medidas urgentes encaminadas a reducir la accidentabilidad en las carreteras. Entre estas medidas se ha propuesto aplicar nuevos criterios para la ubicación y gestión de los radares de tráfico.

En España la DGT gestiona unos 500 radares fijos, 300 radares móviles y 8 helicópteros equipados con radar Pegasus, todos ubicados en vías interurbanas españolas excepto en Cataluña y País Vasco, que tienen transferidas las competencias en materia de tráfico. Aquí puedes consultar el listado completo de radares de la DGT.

A partir de este año, desde la DGT afirman que se van a utilizar nuevos criterios para situar y gestionar los radares, con el objetivo de aumentar su efectividad y cumplir su cometido de prevenir accidentes.

Nuevos criterios para ubicar y gestionar los radares de tráfico

Los más de 800 radares de tráfico de la DGT se van a situar en aquellos lugares de elevada accidentabilidad o donde se detecte una peligrosidad objetiva. Es decir, donde se observe un incumplimiento reiterado de los límites de velocidad, y esto a su vez vaya unido a un mayor número de accidentes.

Para ello se va a dar prioridad a la ubicación de radares en los tramos con un elevado Índice de Vigilancia de Velocidad (INVIVE), un índice cuantitativo que analiza el binomio excesos de velocidad y accidentabilidad.

Los técnicos de la DGT realizarán evaluaciones periódicas del funcionamiento de los diferentes radares, y adoptarán medidas complementarias en caso de detectarse un elevado número relativo de infracciones. Entre estas medidas destacan el refuerzo de la señalización, la instalación de avisadores de velocidad previos, modificaciones de la infraestructura o una valoración de la adecuación del límite de velocidad en tramos determinados. El objetivo que se persigue con esta nueva medida es reforzar la función preventiva de los radares de tráfico para mejorar la seguridad vial en los llamados puntos negros y en tramos de alta concentración de accidentes.

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