Apretón de manos de Trump y Putin
El presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente ruso, Vladímir Putin, se saludan durante la cumbre de líderes de estado y gobierno del G-20, en Hamburgo (Alemania). STEFFEN KUGLER / EFE

Los presidentes de EE UU, Donald Trump, y Rusia, Vladimir Putin, se han visto este viernes por primera vez en Hamburgo (Alemania), ciudad en la que se encuentran para asistir a la cumbre del G-20.

Trump aseguró en una pausa de la reunión, en la que se dirigió a los periodistas, que la conversación entre ambos fue "muy bien" y que espera que "cosas muy positivas" para EE UU, Rusia y todo el mundo sucedan a raíz de esta reunión. Putin, por su parte, se mostró esperanzado de que de este encuentro salgan "resultados" y se dijo "encantado" de haberse entrevistado finalmente en persona con el presidente de EE UU.

Antes de la  cita bilateral en privado, se saludaron en un encuentro informal recogido por una cámara de la delegación alemana y publicado en Facebook.

A pesar de los reiterados llamamientos de ambos al diálogo y la cooperación, la cita llega precedida de reproches, en un momento especialmente tenso de las relaciones bilaterales.

Desde Varsovia, ciudad que visitó antes de llegar a Hamburgo, Trump instó a Moscú a cesar en sus actividades desestabilizadoras en Ucrania y otros países y dejar de apoyar a "regímenes hostiles" como Siria e Irán.

Estos tres países estarán con seguridad en la agenda del encuentro, en la que está por ver si también se abordan las supuestas interferencias de Rusia en las últimas elecciones estadounidenses. El Kremlin ha declarado que espera que la reunión entre Putin y Trump sirva para establecer un "diálogo de trabajo, vital para el mundo".

Trump ha asegurado, por su parte, que espera "con interés" la reunión, en la que tendrán "mucho que discutir". "Espero con interés todas las reuniones de hoy con líderes mundiales, incluyendo mi reunión con Vladimir Putin. Mucho que discutir", aseguró Trump en su cuenta de Twitter.

Hamburgo será también escenario del esperado primer encuentro entre Trump y el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, que canceló una visita a la Casa Blanca a comienzos de año por las tensiones sobre el muro que el mandatario estadounidense planea construir en la frontera y hacer que México pague.

México espera que la reunión se celebre en un tono "amigable y respetuoso", en palabras de su canciller, Luis Videgaray, pero descarta que salgan grandes acuerdos de una entrevista que se prevé breve y que servirá para analizar asuntos de interés común como el comercio, la inmigración y la lucha contra el crimen organizado.

Mientras cada delegación organiza sus reuniones bilaterales, las sesiones formales de la cumbre seguirán su transcurrir habitual a puerta cerrada, pasando del terrorismo internacional al crecimiento económico y el comercio y al desarrollo sostenible, el clima y la energía.

Para la segunda y última sesión ha dejado Merkel los temas de más sencillo acuerdo y en los que ha apostado específicamente este año la presidencia del G20: el impulso de una alianza con África para combatir las causas de la inmigración, el apoyo a un fondo para facilitar crédito a mujeres emprendedoras y la lucha global contra las pandemias.

Cita con Merkel

La canciller alemana, Angela Merkel, intentó el jueves acercar posturas con el presidente de EE.UU. Anfitriona del encuentro de las principales economías del mundo y de las potencias emergentes, se citó con Trump en un céntrico hotel de Hamburgo.

Su entrevista fue a puerta cerrada, pero poco antes la canciller garantizó ante los medios que iba a hacer todo lo posible para buscar acuerdos para el éxito de la cumbre, aunque sin ocultar los "disensos" existentes en temas "importantes", a los que estaba dispuesta a llamar por su nombre.

Consciente de que tiene tras ella a toda los socios europeos y al grueso de la comunidad internacional, Merkel decidió volcarse con el invitado estadounidense, con quien ya comprobó que mantiene una dispar visión política del mundo en un primer encuentro bilateral en marzo en el Despacho Oval.

Alemania, explicó Merkel, está convencida de que la globalización puede ser beneficiosa para todas las partes y defenderá la importancia del "libre comercio con reglas justas".

La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París hará complicado cerrar cualquier tipo de compromiso en la lucha contra el cambio climático, pero la canciller evitó hablar, por el momento, de la posibilidad de aprobar un texto apoyado sólo por diecinueve de los veinte miembros del grupo.