Según han informado, el objetivo es que la sociedad ibicenca pueda disponer de un espacio de ocio junto al mar.

Asimismo, han asegurado haber implantado un modelo de explotación basado en la convivencia y el cumplimiento de la legalidad, con la ordenación de los servicios que ofrece la marina a los usuarios, titulares de amarres y de locales comerciales.

La ordenación, han explicado, ha consistido en regular los horarios, ruidos y volumen de la música, así como las entradas y salidas autorizadas del puerto, los aparcamientos o la actualización de las tarifas de los alquileres de los amarres con el objetivo de evitar la especulación.

"El futuro de Botafoch pasa por la ordenación de los servicios de la marina", ha explicado el portavoz Raimundo Clar.

"Hemos incrementado la comunicación con los usuarios y titulares para informarles en todo momento de la regulación que hemos llevado a cabo para mejorar la convivencia y poder garantizar la legalidad y la calidad del servicio", ha añadido Clar.

Según el director de Botafoch Ibiza, Pepe Roselló, "nos gustaría recuperar el espíritu marinero y familiar que tenía este puerto en sus orígenes y, por ello, nuestro objetivo es ser una marina integrada en la ciudad con actividades los 365 días del año, un lugar abierto a todo el mundo con la organización de eventos y una oferta de ocio basada en la náutica, el mar, la gastronomía y la cultura ibicenca con el fin de que familias y público de todas las edades puedan disfrutar de la marina".