Una exposición recupera la apasionante historia del marchante Paul Rosenberg

  • Representó a algunos de los mejores artistas de entre guerras como Picasso, Léger, Braque y Matisse.
  • La muestra, titulada 21 rue La Boétie (calle donde se ubicó su famosa galería), puede verse en el Museo Maillol de París hasta el 23 de julio.
  • Reúne 60 obras maestras de artista que alguna vez representó procedentes de grandes museos como el Pompidou, el d'Orsay y el MOMA y también de colecciones privadas y la propia familia del marchante.
Retrato de Paul Rosenberg (Portrait de Paul Rosenberg), 1918-1919. Pablo Picasso (1881-1973). Colección particular © Herederos Picasso 2017 © Photo: Studio Sebert / Galerie Troubetzkoy
Retrato de Paul Rosenberg (Portrait de Paul Rosenberg), 1918-1919. Pablo Picasso (1881-1973). Colección particular © Herederos Picasso 2017 © Photo: Studio Sebert / Galerie Troubetzkoy
PABLO PICASSO

En el año 2012 la periodista francesa Anne Sinclair –famosa en el país vecino por su longevo programa de entrevistas 7/7 y su matrimonio y posterior separación de Dominique Strauss-Kahn- presentaba el libro Calle La Boétie inspirado en la vida de su abuelo Paul Rosenberg, cuya galería de arte se encontraba en el número 21 de dicha calle.

"Atraída a mi pesar por esa dirección y por la trágica historia a ella vinculada, deseé, de repente, revisitar la leyenda familiar. Me sumergí en los archivos. Intenté entender el itinerario de ese brillante abuelo, que pasó a ser un paria bajo el regimen de Vichy. Paul Rosenberg fue un gran marchante. En París hasta 1940 y en su exilio de Nueva York durante la guerra. Era francés, judío y un enamorado del arte", diría en el preámbulo de dicho volumen.

Cinco años después de su publicación, sus recuerdos toman forma en una exposición, 21 rue La Boétie, que puede verse hasta el próximo 23 de julio en el Museo Maillol de París y descubre al gran público la vida y obra de uno de los más grandes marchantes de arte del siglo XX.

Con un sexto sentido para reconocer el talento entre los artistas de entre guerras que conoció, tuvo el olfato necesario para rodearse y representar a algunos de los mejores como Pablo Picasso, Fernand Léger, Georges Braque, Marie Laurencin (su protegida) o Henri Matisse.

Del éxito al exilio

La historia de este marchante judío de origen eslovaco, comienza cuando su padre abre un comercio de arte y antigüedades en 1878. En 1910 inaugura su propia galería en París (en la citada calle Boétie) y en 1936 otra en Londres. Sin embargo, la victoria del III Reich da al traste con todos sus sueños. Su histórica galería parisina es convertida, paradójicamente, por la Gestapo en el Instituto de Cuestiones Judías, o lo que es lo mismo, cuartel general de colaboración pronazi francesa.

Se cree que entre 1940 y 1944 solo en Francia se llegaron a robar 22.000 objetos de arte a más de 200 marchantes. Rosenberg fue uno de ellos. Antes de exiliarse a Estados Unidos, deja parte de su colección en un banco nacional en Libourne (cerca de Burdeos) de donde desapareció poco después. En la exposición hay varios ejemplos de este expolio. Por ejemplo el cuadro Robe bleue dans un fauteuil ocre de Matisse, robado por los nazis al galerista en 1941 y recuperado por sus herederos 73 años después.

"La guerra rompe la formidable dinámica del arte francés; París no es más la capital incontestable del arte moderno. En adelante será Nueva York la que asuma ese papel", recuerda Sinclair. Rosenberg da el salto a Estados Unidos y allí intentará recomponer su vida y su vocación abriendo una nueva galería en 1941.

La exposición, por su parte, reúne 60 obras maestras de artista que alguna vez representó procedentes de grandes museos como el Pompidou, el d'Orsay y el MoMA y también de colecciones privadas y la propia familia del marchante. Recuperemos pues, la historia de este gran enamorado del arte.

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