José María Aznar
José María Aznar, en una conferencia. EUROPA PRESS

El expresidente del Gobierno José María Aznar ha expresado este viernes su "preocupación" por lo que considera un "abandono" de las reformas que sigue necesitando España y que no se acometen debido a la "fragmentación" en el Congreso de los Diputados.

En su discurso de clausura del curso de verano de la fundación que preside, FAES, Aznar ha señalado que no solo el Gobierno es responsable de que no se estén haciendo dichas reformas, porque la fragmentación parlamentaria obliga a todos los partidos a "cooperar, acordar y estar a la altura de las circunstancias".

Por todo ello ha reclamado "fórmulas de cooperación" que sean "más estrechas y más comprometidas" que los acuerdos de investidura o "los pactos más o menos episódicos".

Aunque ha admitido que el pacto de investidura o consensos puntuales "pueden mantener un gobierno" y él no pretende desdeñar ese "factor de estabilidad", Aznar ha insistido en que esos acuerdos "difícilmente" pueden satisfacer las "necesidades de impulso político y de reformas modernizadoras" que necesita el país.

Tarea inmediata

Para él, la tarea más inmediata, por eso, debe de ser la de "reunir fuerzas en torno a agendas ambiciosas", porque "España y la mejora de sus ciudadanos merecen esa ambición y piden ese esfuerzo".

España vive un buen momento económico en términos de creación de empleo y crecimiento El expresidente ha hecho esta reflexión después de reconocer que tras muchos años de crisis España vive "un buen momento económico en términos de creación de empleo y crecimiento".

No obstante, acto seguido ha advertido de que el buen comportamiento de los indicadores económicos no debe hacer pensar que las reformas ya no son necesarias porque el impulso del crecimiento y del empleo pueden durar "unos cuantos años más", incluso si no se hace nada.

"Persisten riesgos e incertidumbres", ha dicho Aznar, entre los que ha citado la deuda o la necesidad de unas cuentas públicas "ordenadas y equilibradas (...) Porque el futuro no lo tenemos asegurado", ha apostillado.

"Preservar y fortalecer" la UE

En la clausura del curso de FAES que este año se ha dedicado a la Unión Europea, el expresidente del Gobierno ha hablado también de la necesidad de "preservar y fortalecer" el proyecto de la UE, e incluso "corregir su rumbo en lo necesario", para que sea fiel así a su idea fundacional.

Si bien ha reconocido que Europa está mejor que hace un año porque se han contenido los riesgos del populismo y porque el "brexit" se está revelando, también para muchos británicos, como "un grave error", José María Aznar ha advertido de que el "triunfalismo" está fuera de lugar.

Y ha considerado que el hecho de que la UE se plantee distintos escenarios para su futuro es una muestra del "desconcierto" que hay en la Unión.

En cualquier caso, no cree que vayan a existir nunca los "Estados Unidos de Europa", porque no lo ve políticamente viable, Europa "no es ni será un sujeto nacional" y porque tampoco respondería al sentir mayoritario de los europeos, además de considerar que "no tiene sentido" asumir los costes que supondría una federación.

Los Estados no pueden delegar sus responsabilidades en Bruselas como si fueran simples delegadosAdemás, ha señalado que Europa no tiene que ser una federación para "hacer lo que tiene que hacer", y entre esas obligaciones ha citado la de asegurar la pervivencia del euro, impulsar políticas de crecimiento o avanzar en la defensa común y la lucha contra el terrorismo.

Ha apostado Aznar por reforzar la cooperación entre los países pero ha advertido de que eso no debe abrir la puerta a la exclusión, porque "no es lo mismo una Europa a dos velocidades que dos Europas".

Y también ha señalado que los Estados "no pueden delegar sus responsabilidades en Bruselas" como si fueran "simples delegados".

Por eso ha señalado que la crisis demográfica, los problemas de sostenibilidad del Estado de bienestar, el futuro de las pensiones, la reforma fiscal, la eficacia del marco laboral o la mejora de la administración son asuntos que no se deben referir a Bruselas.