Simone Veil
Imagen de archivo de Simone Veil. JULIAN STRATENSCHULTE / EFE

Simone Veil, superviviente del Holocausto, primera presidenta del Parlamento Europeo por elección directa y una de las grandes responsables de que Francia se convirtiera en el primer país católico en legalizar el aborto, ha fallecido este viernes a los 89 años en su domicilio de París, según ha confirmado su familia al diario francés Le Monde.

Veil, prisionera 78651 del campo de concentración de Auschwitz, donde perdió a buena parte de su familia, destacó por su extraorinaria labor en política tanto nacional como internacional, donde fue ocasionalmente descrita como una pionera: como la primera mujer ministra en un gobierno francés o como la primera presidenta de la Eurocámara en 1979.

Simón Veil nació el 13 de julio de 1927 en Niza con el nombre de Simone Annie Jacob en el seno de una familia judía y, según cuenta en su autobiografía, aunque vivían lejos de todas las sinagogas, su padre, arquitecto de profesión "reivindicaba su pertenencia a la comunidad judía, pero no por razones religiosas, sino culturales".

Es, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando su familia adquiere "el estatus de judíos", una condición que acaba con la carrera de su padre, un antiguo combatiente de la Primera Guerra Mundial. En 1943, refugiados en la ciudad de Niza, los Jacob son detenidos por los alemanes y enviados a los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau (Polonia). Simone evitó las cámaras de gas mintiendo sobre su edad.

El 18 de enero de 1945, rodeados por el ejército soviético, los alemanes reúnen a los 40.000 deportados para iniciar la "marcha de la muerte". Simone, su madre y su hermana se ven obligadas a caminar durante 70 kilómetros por la nieve para ser trasladada al campo de Mauthausen y, después, al de Bergen-Belsen, donde su madre morirá de tifus. Su padre y su hermano fueron deportados, enviados a Tallín (Estonia) en un tren con otros 878 hombres, de los que sólo sobrevivieron 23. Simon nunca supo en qué momento del viaje ni en qué circunstancias murieron su padre y su hermano.

"Siento que el día en que muera, recordaré el Holocausto", dijo Veil en el año 2009 recordando sus meses en Auschwitz.

A su vuelta a Francia, Simone empezó a coquetear con la política, desafiando a su época y abriéndose un hueco en el gobierno francés ostentando cargos de alta responsabilidad hasta que, en 1974, el primer ministro Jacques Chirac le pide que se convierta en su ministra de Sanidad.

En 1979, Veil se convertirá en la primera presidenta del Parlamento Europeo elegida por sufragio universal.

El legado político más importante de Veil fue la ley que lleva su nombre, aprobada el 17 de enero de 1975 y que despenalizó el aborto bajo ciertas condiciones, a pesar de la gran presión ejercida por los grupos conservadores, dentro del propio Gobierno, y ante una opinión pública dividida.