Nacho Vigalondo: "Tener miedo a fracasar es pertenecer a estos tiempos"

  • El director cántabro estrena este viernes 'Colossal', su cuarto largometraje.
  • La cinta aborda el miedo al fracaso y las relaciones tóxicas.
  • Está protagonizada por Anne Hathaway y Jason Sudeikis
El director Nacho Vigalondo.
El director Nacho Vigalondo.
JORGE PARÍS

Experto en hacer converger la fantasía y lo cotidiano, el director y guionista cántabro Nacho Vigalondo aborda el miedo al fracaso y las relaciones tóxicas en su cuarto largometraje, Colossal, una anticomedia romántica de monstruos protagonizada por Anne Hathaway.

"Tener miedo a fracasar es pertenecer a estos tiempos", ha señalado Vigalondo (Cabezón de la Sal, 1977) en una entrevista con Efe con motivo del estreno del filme este viernes en España, nueve meses después de su presentación en el Festival de San Sebastián y con "cierta fatiga" tras haber recorrido con ella "medio mundo".

Original y valiente en sus premisas, Colossal cuenta la historia de una treintañera en crisis que, después de un tiempo viviendo en Nueva York, regresa a su pueblo con una sensación de derrota, al mismo tiempo que descubre una extraña conexión con un monstruo gigantesco que está sembrando el pánico en Seúl.

Colossal, su película más internacional, se ha estrenado ya en Estados Unidos, donde no ha ido mal en taquilla -más de 3 millones de dólares recaudados- ni en críticas. ¿Está satisfecho?

Sí, por supuesto. Ahora tengo una sensación rara de cara al estreno en España. Siempre he estrenado aquí con la tensión de mostrarla por primera vez a la familia y esta vez es raro porque ya la he enseñado en medio mundo y tengo una especie de curiosa fatiga, pero muy contento.

Sin ser una superproducción (unos 15 millones de dólares de presupuesto), se trata de su película más cara, hay monstruos tipo kaiju, efectos especiales y escenas multitudinarias. ¿Ha sido su mayor reto a nivel técnico?

A nivel de efectos especiales nada por encima de Open Windows (una historia rodada con 15 cámaras que transcurría íntegramente en la pantalla de un ordenador). Cualquier cosa es menos reto que Open Windows.

Al principio la película se iba a llamar Santander y la historia transcurría entre Madrid y Cabezón de la Sal. ¿Cómo ocurrió el salto a Nueva York y la entrada de Anne Hathaway en el proyecto?

El salto fue el interés de Anne Hathaway, eso hizo que nos replanteáramos el tamaño y la nacionalidad de la película. A ella le llegó a través de su agencia, y yo di mi permiso para que se lo enseñaran, pero nunca pensé que ella podría decir que sí.

Uno de los temas que se tratan es el miedo a fracasar y volver "al pueblo" con el rabo entre las piernas. ¿Es un temor personal?

En la última década nos hemos habituado a ver alrededor a mucha gente que parecía establecida en la ciudad y ha tenido que volver a casa, con su familia. Todos hemos vivido algo así o nos ha caído cerca, así que tener ese miedo es pertenecer a estos tiempos.

¿Cómo se forja un cineasta en un pueblo como Cabezón de la Sal en los 80, cuando no había internet ni existirían muchos cines? ¿De qué se alimenta su vocación?

De lo que se alimenta cualquier niño interesado en esa época en las narrativas audiovisuales: libros y tebeos que pilla, películas que ve por televisión y ocasionalmente cine, cuando la familia le lleva a la ciudad, como cualquier niño criado en un pueblo.

Pero cualquier niño no es un cineasta como usted, autor de una filmografía tan original y valorada, desde su debut con Los cronocrímenes (2007).

Tienes una vocación, que a veces es fácil de alimentar y otras te cuesta creerte a ti mismo como cineasta. He tenido mucha suerte porque he vivido una época en que era más fácil venir de una familia obrera y encontrar trabajo y desarrollarte como narrador audiovisual. Hoy es más complicado.

Hoy es más fácil que nunca acceder a los medios técnicos.

Pero para poder rodar y escribir necesitas tener un trabajo y ahorrar. Conseguir trabajo hoy es más difícil y encima ahorrar para poder desarrollar otra vocación, es casi imposible.

¿Le gustaría que Hollywood le ofreciera algún encargo como a otros directores españoles?

Me gustaría que me ofrecieran un proyecto que, aunque tuviera mayor escala de lo que se presupone que yo hago, fuera una historia interesante y mereciera la pena desarrollar.

¿Y hay algo?

Hay cosas flotando en el ambiente, pero también estoy escribiendo. Digamos que estoy jugando a los platos chinos, tengo cinco platos girando y estoy rezando para que sólo se rompan cuatro.

¿Cual es su monstruo favorito del cine?

Alien, claramente, la película de finales de los 70, marca un tipo de cine que me define mucho.

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