Ganaderos almonteños pide a Junta que "no les trate como extraños en su casa" y que las yeguas pasten en marisma

  • Unas 5.000 personas arroparon este lunes por la tarde, en una manifestación por las calles de Almonte (Huelva), a los miembros de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño, tras las suspensión de la 'Saca de las Yeguas' 2017 tras 513 años de celebración.
Saca de las yeguas en EL Rocío.
Saca de las yeguas en EL Rocío.
EUROPA PRESS/PATRONATO DE TURISMO/Archivo

En el manifiesto, al que dieron lectura, los ganaderos almonteños piden a la Junta que "no les trate como extraños en su casa, que es Doñana", así como que "las 400 cabezas de ganado equino expulsadas de las marismas de Hinojos cuenten con un entorno de humedal acorde a las necesidades de cría de esta raza en peligro de extinción".

Según reza en el manifiesto, a la que ha tenido acceso Europa Press, aseguran que "los yegüerizos almonteños han sido flexibles, compresivos, incluso han cedido en algunos de los derechos", pero consideran que ha llegado el momento de "decir basta, al sentirse totalmente engañados por la Junta de Andalucía".

Tras lamentar "el dolor" que les ha producido el incendio, originado el pasado sábado en Moguer y que ha llegado al Espacio Natural de Doñana,

"su patrimonio y su vida", señalan que "hablar de Almonte es hacerlo de Doñana y viceversa". Sin embargo, insisten en que desde que las administraciones públicas "tomaron el control del Parque Nacional se ha generado un mito que no se corresponde con la realidad, el de la Doñana Salvaje, el de la Doñana en la que no interviene la mano del hombre, una entelequia que a poco que miremos hacia atrás no se sostiene por sí misma".

"Doñana es producto de la mano del hombre, hemos sido los pobladores de Doñana, los que a lo largo de los siglos hemos modelado este territorio para que la Humanidad pueda hoy disfrutar de uno de los parajes naturales más importantes del mundo", aseguran desde la asociación.

Y todo ello, añaden, "conviviendo en armonía con el medio natural, equilibrándolo y reparando las catástrofes naturales, que como la acontecida desde la noche del sábado han azotado históricamente este espacio".

Por eso no entienden que los gestores del Parque Nacional "hayan ido limitando la presencia humana dentro de Doñana hasta ir extinguiendo los lazos culturales y etnográficos que se han forjado de manera secular, hasta el punto de poner en peligro, la conservación del espacio y de algunas de las especies que en él habitan y le son propias, como la yegua marismeña".

Al respecto, insisten en que "la yegua marismeña es una especie propia de Doñana, como el lince ibérico o el águila imperial. Es una raza autóctona, única y exclusiva de este entorno, donde se ha criado, lo sabemos bien porque es algo que está convenientemente documentado, desde mucho antes de que Doñana existiese como tal".

En este punto, aseguran que "la yegua marismeña solo puede criarse, vivir y reproducirse en un entorno de humedal", indicando además que "esta especie está en peligro de extinción, ya que solo quedan unos pocos cientos de ejemplares", así como que "su recuento está muy por debajo de lo que las autoridades estipulan como límite para considerar a una especie en riesgo".

Sobre este asunto, explican que es "irónico que hayan sido las propias limitaciones de las autoridades que gestionan Doñana las que en parte hayan provocado la progresiva desaparición de la especie y es que en Doñana solo puede vivir un número limitado de yeguas". Es lo que se denomina 'carga ganadera' y está establecido en el Plan Rector de Uso y Gestión del parque.

EXPULSIÓN DE HINOJOS

De ese número, "ya de por sí limitado", aseguran, los ganaderos almonteños contaban con 400 cabezas de ganado en lo que se conoce como Marisma Gallega, perteneciente al término municipal de Hinojos. En 2010, el Ayuntamiento de Hinojos dictó una ordenanza que mandaba la expulsión de 210 ejemplares de titularidad almonteña de su marisma con el fin de ocupar esas plazas con yeguas propiedad de sus ciudadanos. Esto, que suponía "una injusticia" para los derechos históricos de los ganaderos almonteños, fue llevado a los tribunales, y el Supremo consideró en 2015 que Hinojos estaba en su derecho de echar a nuestras yeguas de su territorio.

Ante esta problemática, recuerdan, la Junta de Andalucía ofreció entonces una solución que, "si bien no era en absoluto de nuestro agrado, era la única opción que teníamos de poder seguir con la crianza de nuestras yeguas". Se trataba de llevar estas 210 cabezas a la finca del Patrimonio, un terreno de carácter forestal que "la Junta prometió que se adecuaría para que las yeguas pudieran vivir en él y que estaría preparado antes del 31 de diciembre de 2016".

"Esta promesa salvó la 'Saca de las Yeguas' del año pasado tras muchas negociaciones, pero la Junta de Andalucía no cumplió su compromiso y la finca del Patrimonio no estuvo lista a 31 de diciembre de 2016, tampoco en enero, ni en febrero ni en marzo de 2017", a lo que añaden que "pasaban las semanas y la intranquilidad de los ganaderos iba creciendo". Además, en enero, Hinojos publicaba una nueva ordenanza por la que echaba al resto de las yeguas almonteñas, es decir, a las 400 que habían vivido allí siempre.

Al respecto, aseguran que pidieron reuniones con el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, y fueron "atendidos demasiado tarde". En el encuentro, "la Junta reconoció el incumplimiento de su promesa y nos ofreció otras dos fincas, la Dehesilla y el Moralejo, hasta que El Patrimonio estuviera preparado, pero reducía el espacio para este ganado de las 14.000 hectáreas prometidas a unas 5.000, por lo que ya no podríamos tener allí a las 400 yeguas expulsadas de Hinojos, sino solo 250".

Por otro lado, han remarcado que estas dos fincas "no reúnen las características necesarias para que las yeguas pasten y haberlas metido allí habría puesto en peligro sus vidas". Por todo ello, este año se decidió suspender la 'Saca de las Yeguas' que ha sido "un varapalo para Almonte y el turismo", hasta que "la Junta de Andalucía no solucione un problema" que ellos, aseguran, "no han provocado".

No obstante, inciden en que se abrió un periodo de negociaciones en el que la Junta puso sobre la mesa una serie de alternativas que pasaban por alojar una parte de las yeguas en un espacio de humedal: la finca de Marismillas, "pero a costa de sacar de allí un numero proporcional de cabezas de ganado vacuno, es decir, enfrentando a los socios yegüerizos con los socios criadores de vaca marismeña, desvistiendo un santo para vestir a otro", lo que consideran "absolutamente intolerable".

"No podemos consentir que se siga jugando con nuestro modo de vida, con nuestro futuro, con nuestras costumbres y tradiciones; que se siga intentando expulsarnos de un entorno que es nuestro, poco a poco, tratando de aburrirnos, de desesperarnos, para que abandonemos todo vínculo con Doñana". Por ello, han pedido el apoyo a sus vecinos "en una lucha que no ha hecho más que empezar pero que tiene que acabar, necesariamente, con la celebración de la Saca de las Yeguas de 2018".

VALORACIÓN MUNICIPAL

Por su parte, sobre este asunto, la alcaldesa de Almonte, Rocío Espinosa, en declaraciones a Europa Press, ha precisado que ayer les transmitió la imposibilidad de acompañarles, al estar presente en el Puesto de Mando Avanzado instalado en Mazagón por el incendio de Moguer, aunque asegura que sí acudieron concejales de su Corporación.

"He estado siempre a disposición de la asociación", ha remarcado Espinosa, quien espera poder reunirse con ellos pora que "nos indiquen el camino a seguir y trabajar junto a ellos en la defensa de una tradición tan importante y de aprovechamiento, que es necesario y útil y forma parte del paisaje de Doñana".

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