Édouard Philippe
El recién nombrado primer ministro de Francia, Édouard Philippe, a su llegada a la ceremonia de traspaso de poderes celebrada en París (Francia). Julien de Rosa / EFE

El primer ministro francés, Edouard Philippe, anunció una nueva ley antiterrorista que incluirá, entre otras cosas, un refuerzo del control de las personas sospechosas de vínculos con el terrorismo y para el cierre de centros religiosos que inciten al odio y a la violencia.

En una entrevista publicada este miércoles por "Le Parisien", Philippe justificó esa nueva ley para "instalar en el derecho francés un cierto número de prerrogativas que faltan todavía en nuestro arsenal legislativo".

Restringir la libertad de movimiento

Sin querer dar muchos detalles "antes de que el texto esté listo", avanzó que incluirá elementos para el seguimiento de personas que tienen restringida con medidas administrativas su libertad de movimientos en virtud del estado de emergencia decretado en Francia tras los atentados yihadistas de París del 13 de noviembre de 2015.

Se trata de poder continuar su control una vez que se levante el estado de emergencia, algo que no debería ocurrir a corto plazo, ya que aunque inicialmente está en vigor hasta el 15 de julio, el Gobierno tiene intención de someter su prolongación hasta el 1 de noviembre al Parlamento que salga de las elecciones legislativas de los próximos días 11 y 18.

El primer ministro hizo hincapié en que la seguridad ante la amenaza terrorista no se limita a disposiciones legislativas, y así subrayó el trabajo de los servicios secretos, de las fuerzas del orden, la prevención y también "la vigilancia por parte de todos los franceses".

Hay entre 7.000 y 10.000 militares movilizados en el territorio francés para proteger a la población"Es una larga lucha -advirtió- que ha empezado y que va durar. Todos los que creen que se va a solucionar con una barita mágica se equivocan".

Preguntado sobre si hay que multiplicar las intervenciones militares en el exterior, como en Siria, Philippe recordó que "ya hay muchas", y que el Ejército francés está presente en el Sahel.

Además, se refirió a los entre 7.000 y 10.000 militares movilizados en la operación Sentinelle en el propio territorio francés para proteger a la población e instalaciones estratégicas.