Eduardo Casanova dirige 'Pieles', su primer largo, un tributo en rosa a los que son diferentes

  • 'Pieles' es el primer largometraje de Eduardo Casanova como director.
  • Conocido por su papel de Fidel en 'Aída', el joven cineasta cuenta a '20minutos' que su gran pasión es la dirección y que su sueño es seguir dedicándose a ello.
  • La película cuenta la historia de gente físicamente diferente que, por este motivo, se han visto obligados a esconderse, recluirse o unirse entre ellos.
El actor, guionista y director Eduardo Casanova.
El actor, guionista y director Eduardo Casanova.
Jorge París
El actor y director Eduardo Casanova debuta en el cine con Pieles. 20minutos ha hablado con él sobre su trabajo.

Todo el mundo lo conoció como Fidel en la comedia televisiva Aída hace ya más de una década. A lo largo de los años, miles de personas vieron como el niño se convertía en hombre. Tras tanto tiempo metido en la misma piel, muchos decían que estaba encasillado, pero lo cierto es que Eduardo Casanova tenía otro rostro y otras inquietudes profesionales que no muchos conocían, su ansia por dirigir.

De hecho, no tardó en interesarse por el mundo del cortometraje. Tras varios trabajos, el éxito del corto Eat my Shit le permitió, con el apoyo de Álex de la Iglesia, embarcarse en su primer largometraje como director, la película Pieles, un drama coral de un estilo narrativo y estético único, con mucha personalidad, que llega este viernes 9 de junio a las salas.

"La primera vez que quise dirigir fue a los 14 años, que no lo pude hacer, y luego dirigí mi primer corto a los 17. Desde ese momento supe que iba a dirigir cine, que iba a hacer una película, y ahora pienso que ojalá pueda hacer muchas más. Siempre he sentido que tenía la necesidad de dirigir, por eso no siento que haya un antes y un después", cuenta Casanova a 20minutos. "Ese impuslo nace de la necesidad de crear mi propio mundo, uno en el que yo me encuentro cómodo, porque la realidad es abrumadora y aburrida".

Por su planteamiento y su desprejuiciada fuerza visual, Pieles produce un fuerte impacto inicial en el espectador, que debe aprender a convivir y empatizar con una serie de peculiares personajes: una chica sin ojos, un joven que siente que sus piernas no son suyas, una mujer con el ano en el lugar de la boca... Aun así, el director asegura que su intención "no es ni provocar ni incomodar a las personas".

"Es verdad que, cuando uno escribe, concibe y realiza una película desde la absoluta libertad y no se censura a sí mismo, el que lo ve se puede sentir atacado. Y eso es por lo que pueden decir que Pieles es provocadora, pero no, realmente es un producto muy libre", argumenta.

La idea de Pieles surge "de hablar de las personas que habitan los márgenes", personajes que en este caso "ocupan el centro de la historia". Según el joven cinesata, "surge de hablar de los perdedores, surge de la gente que quiere encontrar su felicidad en los lugares de horror para la mayoría".

Los protagonistas son seres discriminados, como muchos de los que hay en la sociedad del siglo XXI, donde los prejuicios no han desaparecido. "Yo creo que hay mucha discriminación, porque hay unos constructos muy fuertes que seguir y, cuando no los sigues, se te discrimina. Pero se discrimina por miedo. Yo no juzgo tampoco al que discrimina, entiendo al que discrimina" confiesa, asegurando que él, como ser humano, se ha visto en ambos lados del espejo. "A todo se le puede dar la vuelta. Yo creo que, en Pieles, los discriminados son los normales.

Pero, ¿existe realmente alguien normal? "Sí, claro que existe la normalidad. La normalidad es el aburrimiento, la normalidad es lo peor que te puede pasar. Trump es una persona totalmente normal", afirma Casanova.

Pieles combate esa soporífera normalidad con una sobredosis de rosa, ya que Eduardo considera que "es el color más discriminado". "Mi mayor miedo es el daltonismo", bromea antes de asegurar que ya está "escribiendo un personaje que es daltónico y que, cuando lo pasa mal, empieza a confundir los colores".

Para poblar ese rosado universo, el actor y director ha contado con algunos de sus antiguos compañeros de televisión, Carmen Machi, Secun de la Rosa y, por supuesto, su íntima amiga Ana Polvorosa, a la que considera "la mejor actriz de su generación". "Yo he rodado con los que siempre he rodado porque creo que son muy buenos actores. No habría rodado con Ana Polvorosa si fuese una pésima actriz", explica.

Ellos, junto a otros intérpretes como Candela Peña, Jon Kortajarena, Joaquín Climent y Macarena Gómez, han acompañado a Casanova en su bautizo en el universo del largo, un estreno en el que él ha puesto todo

Eduardo defiende que, "aunque esté calificada para mayores de 18 años, es una película que llega a todo el mundo". "Yo he visto llorar a mi madre, con 55 años, y he visto llorar a una moderna de 20. Pienso que ha salido muy bien, de verdad lo creo. Creo que, aunque no lo digan, es una película para todos los públicos que te hace vivir una experiencia sentado a una butaca. Y creo que hay que verla porque durante una hora y veinte te sientes en un espacio de absoluta libertad, y la libertad da miedo, pero hay que probarla", sentencia convencido y orgulloso del trabajo realizado, que ya le ha reportado muy buenas críticas y apoyos tanto en la Berlinale, donde se estrenó, como en el Festival de Málaga.

¿Su sueño tras Pieles? Seguir dirigiendo. "Mi sueño es el que estoy cumpliendo, el que está cumplido, que es dirigir. Yo pensaba que cuando se te cumplía un sueño tendrías otro, pero es que sigue siendo el mismo. Yo quiero seguir dirigiendo, ese es mi sueño". Cinéfilo hasta la médula, Eduardo Casanova no puede pensar en otra cosa que no sea dirigir, cine, no series, que es un formato con el que no se siente tan vinculado desde el punto de vista creativo. Lo suyo es el largometraje, donde todo es tan maravilloso como complicado. "Es bastante frustrante el cine, pero es tremendamente satisfactorio. Es una gran contradicción", explica el joven tan emocionado como agotado por la falta de sueño a causa de la intensa promoción de su película. Su sueño, seguir dirigiendo, tendrá que esperar a que sacie otro más urgente y vital, dormir al menos ocho horas seguidas tras la vorágine mediática de la semana del estreno.

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