Germán Toledo.
Germán Toledo. 20 MINUTOS

Este cordobés empieza a cotizar con 14 años. En 1976 se afilia a UGT, donde ha sido responsable de la Federación del Metal. Él es uno de los nueve andaluces que recibe hoy la distinción al mérito laboral. Está casada, tiene 62 años, dos hijos y un nieto. Aunque está prejubilado, asegura que seguirá trabajando mientras el cuerpo aguante.

¿Cómo acogió el galardón?

Con sorpresa. Aunque haya muchos andaluces como yo, es de agradecer que se acuerden de uno después de tantos años de trabajo.

Está usted en el tajo desde los 14 años.

Entonces fue cuando comencé a cotizar, pero trabajé desde mucho antes porque éramos diez hermanos y había que arrimar el hombro. Recogía garbanzos, trillaba... lo que iba saliendo.

También tuvo que emigrar.

Como tantos andaluces. Estuve en Barcelona y en Alemania. La vuelta a casa fue lo mejor. Para mí, cruzar Despeñaperros es entrar en mi tierra.

¿Cómo nació su inquietud sindical?

Siempre he sido un poco rebelde y me ha gustado defender las cosas justas. En la mili me llamaban «el abogado de los pobres» (risas). Al principio teníamos que reunirnos en la clandestinidad. Hoy hay muchos problemas, pero tenemos más derechos.

De jubilarse, ni hablar...

Estoy prejubilado, pero mientras haya explotados y explotadores hay que trabajar. Llevo la Asociación de Jubilados, Prejubilados y Pensionistas del Metal de UGT en Córdoba.

¿Los jóvenes de hoy son menos reivindicativos?

Sus problemas son distintos. El frigorífico está lleno pero no tienen casa o un empleo digno