El actor Alejo Sauras, protagonista de 'La habitación de Fermat'.
El actor Alejo Sauras, protagonista de 'La habitación de Fermat'. JORGE PARÍS
¿Cómo entraste en La habitación de Fermat?
Fue uno de los primeros guiones de cine que me ofrecieron, hace algunos años. Al empezar a leerlo no me lo podía creer: con mi personaje arranca la película, tiene frases interesantes, era una historia que te enganchaba y no podías dejar de leer. No se rodó entonces, pero por suerte se han vuelto a acordar de mí ahora.

¿Qué te pidieron los directores?
Tenían toda la película muy clara. Intentamos crear a mi personaje, Galois, desde cero: sin estereotipos, nada parecido a personajes que hubiese hecho anteriormente.

No disfruto viendo mis películas: no paro de analizarme"

¿Y cuál es el resultado?

Es difícil valorar tu trabajo. Cambiaría cosas, repetiría muchas y creo que podría mejorarlas todas. Pero prefiero no obsesionarme: no lo paso bien viéndome. No disfruto, sólo me analizo.

Luppi, Lluis Homar, Santi Millán, Elena Ballesteros... ¿Un lujo?
Al principio estaba muy expectante porque sólo había trabajado con Elena. Pero esa incertidumbre desapareció en el acto: sonará empalagoso pero son todos maravillosos. Me ayudaron muchísimo, tanto profesional como moralmente.

Tu personaje, además de fundamental, es muy frágil...
Los directores me explicaron muy bien. Me cuidaron y atendieron casi como una madre a sus hijos.

En el rodaje hemos sufrido mucho, pero pensábamos que valdría la pena"

¿Fue un rodaje muy duro?
Nos hemos dejado la vida, sufrimos mucho. Elena tuvo hasta un accidente, pero aguantamos porque pensábamos que valía la pena. Ahora esperamos que para vosotros también sea así.

Después de esa 'tortura'... ¿Qué hiciste?
Al terminar el rodaje, que fue en Barcelona, me fui a Madrid a terminar la temporada de Los Serrano, y después a Comillas (Santander) a rodar otra película. Así han sido estos tres años: alternando TV y cine sin parar.

¿Cómo explicas el tener tanto trabajo?
Es cumplir un sueño, y además en muy poco tiempo. Sólo llevo actuando diez años y ya recojo los frutos. Soy feliz, estoy recorriendo el camino que quería.

Ser actor es una carrera de fondo: me queda todo por hacer"

¿En qué puedes mejorar?
Aún estoy empezando. Es una carrera de fondo: no he interpretado ni al diez por ciento de los personajes que he imaginado. Me queda todo por hacer; sólo pido poder seguir intentándolo.

¿Cómo es tu vida personal?
¡No tengo tiempo para tenerla! El poco que tengo es para mi familia, que vive fuera, y para mis amigos. Ellos no me piden más tiempo: saben valorar el que les doy.

Cuando empecé no quería ni salir a la calle. Ahora es diferente: percibo el cariño de la gente"

Con tantas admiradoras... ¿puedes salir a la calle?
A los veinte años no lo asimilaba, me daba mucha vergüenza. Pero cada vez lo llevo mejor porque me tratan muy bien, siento el cariño. La gente te felicita y valora tu trabajo. Ahora sólo intento devolver ese cariño, demostrar que lo percibo.

¿Escribirías o dirigirías películas?
Me gusta escribir, aunque lo escondo todo en el cajón. Dirigir... es un sueño: espero rodar algún día lo suficiente como para tener la formación necesaria. El cine, el de verdad, no se hace sólo con dinero y un guión: para no aburrir al espectador tenemos que darlo todo. Hemos de esforzarnos por hacer sólo cosas que realmente aporten algo.

¿Y qué aporta La habitación de Fermat?
Es una buena película, de la que mucha gente hablará. Quizá no se estrene en cientos de salas, pero irá de boca en boca y pasará como pasó con Tesis: que te sentías orgulloso de haberla visto cuando aún no era muy conocida.