El pasado domingo falleció Marino San Romualdo, Silverio para todos, gran dulzainero, amante y defensor de la música tradicional de Castilla y León. Deja tras de sí un enorme legado musical que han sabido recoger diversas instituciones musicales de Segovia como el Grupo de Danzas La Esteva o la Escuela de Dulzaina de Segovia, entre otras.

Desaparece así una de las grandes figuras de la dulzaina de nuestro país, maestro y ejemplo de muchos otros músicos que toman su relevo con el gran propósito de mantener vivo el patrimonio musical castellano.

Fernando Sanz San Romualdo

Uno de los hijos de Silverio, Fernando Sanz Romualdo, atendió a 20 minutos. En sus palabras se nota el dolor por el reciente fallecimiento de su padre y se emociona al hablarnos de él. Ha sido "uno de los dulzaineros más longevos de Segovia", explica, "el abanderado de la dulzaina y uno de los mejores dulzaineros que han pasado por Segovia y por Castilla y Léon".

Fernando sigue la estela dejada por su padre, también toca la dulzaina y es un gran defensor de la cultura tradicional de su tierra.

El sonido peculiar y característico de la dulzaina de mi padre ha desaparecido para siempre

Es miembro del Grupo de Danzas La Esteva, del que su padre fue "socio número uno" y con el que "recorrió medio mundo", haciendo de embajador de "nuestra cultura". Un maestro que ha dejado en sus hijos la impronta del amor por este instrumento y por todo lo que significa.

Pero no están solos, "ahora mismo la dulzaina está en plena forma en Segovia" y la dulzaina tiene la supervivencia asegurada. Aún así "el sonido peculiar y característico de la dulzaina de mi padre ha desaparecido para siempre".

Fernando Ortiz, de El Nuevo Mester de Juglaría

Fernando Ortiz es uno de los componentes del grupo El Nuevo Mester de Juglaría, uno de los conjuntos segovianos pioneros en la reelaboración, recuperación y divulgación de la canción tradicional castellana. Para Ortiz, con la desaparición de Silverio se ha perdido "la presencia de la dulzaina tradicional en la calle".

Se ha perdido la presencia de la dulzaina tradicional en la calle

Este grupo ha bebido en gran medida del trabajo de San Romualdo, "uno de los grandes transmisores y difusores de la música de Castilla y León", siempre presente en "el paisaje sonoro de Segovia" al participar en todas las fiestas tradicionales de la ciudad.

El gran instrumentista fue maestro en la Escuela de Dulzaina de Segovia donde ha dejado una importante huella. "Hay en esta institución muchos jóvenes segovianos que están recogiendo el arte dejado por los grandes dulzaineros que han pasado por nuestra tierra", entre ellos Silverio, señaló.

Javier Jigosos, Director del Conservatorio de Música de Segovia

Jigosos tiene muy claro que la desaparición de una persona querida es siempre un acontecimiento muy doloroso. Pero la desaparición "de un músico es más dolorosa aún si cabe, al ser una persona de la vida pública y cultural de una ciudad que deja un gran vacío".

Es el caso de San Romualdo, que durante toda su vida ha llevado ha cabo "una labor muy importante" en Segovia que será continuada por "sus muchos seguidores, que seguirán el rastro que él ha dejado".

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