Veintisiete apóstatas en Ávila
Veintisiete personas han solicitado al Obispado de Ávila su exclusión de la Iglesia. Archivo

Un total de veintisiete abulenses han solicitado desde el año 2004 hasta la actualidad a la Cancillería del Obispado de Ávila el proceso de apostasía, para su exclusión de la Iglesia y su desvinculamiento definitivo de la fe católica.

Hoy por hoy, dentro del organismo eclesiástico abulense se amontonan los expedientes, entre los que se encuentran nueve apóstatas que han finalizado el proceso de renuncia pública a la fe católica y otros dieciocho que han iniciado los trámites, pero que aún no se han concluido.

Entre los veintisiete apóstatas que han solicitado el proceso de exclusión de la Iglesia en Ávila se encuentran más hombres que mujeres, siendo dos de cada tres varones, y las edades de los solicitantes son muy diversas, desde los 18 hasta más de 50 años de edad, y fueron bautizados en diferentes puntos de la provincia, siendo mayor el número de los apóstatas de fuera de la capital.

Trámites a seguir

Según fuentes de la Cancillería, organismo encargado de tramitar las solicitudes, el solicitante debe presentarse personalmente para llevar a cabo el acto de apostasía, y aunque este trámite indispensable para culminar el proceso también puede realizarse ante un notario civil y no eclesiástico, la mayoría de los abulenses implicados se han decantado por lo segundo.

El Obispado abulense considera el proceso de apostasía totalmente reversible y aceptan el regreso de las personas que abandonaron la fe católica

Sólo un tercio de los apóstatas que han solicitado formalmente el abandono de la Iglesia en Ávila han culminado el proceso, lo que se puede explicar porque, según el Obispado, los dieciocho pendientes aún no han cumplido la condición de comparecer ante el notario, lo que, según la Cancillería, demuestra que la petición de los apóstatas "responde más a un acto de rebeldía que a una reflexión interna con la que se es coherente hasta las últimas consecuencias".

El Obispado de Ávila aseguró, por otra parte, que la petición de apostasía "se acepta y se respeta", y "en seguida se inicia el procedimiento adecuado", a pesar del "dolor" que supone para la Iglesia "el abandono de uno de sus hijos".

A pesar de todo, el Obispado considera la apostasía como un proceso totalmente reversible, ya que la Iglesia está dispuesta a volver a recibir a las personas que en su momento renunciaron a la fe católica y que por la razón que sea deciden volver a ella. Este caso no es lo habitual, destacan, pero existen algunos casos puntuales, como fue el caso de J.H.S., un joven de 33 años que el pasado verano se dirigió al Obispado de Ávila para solicitar su regreso.

El proceso de apostasía

Los católicos que inician el proceso formal de abandono de la Iglesia lo hacen apelando al canon 751 del Código de Derecho Canónico, que define la apostasía como "el rechazo total de la fe cristiana", así como al artículo 16 de la Constitución Española, que reconoce el derecho a la fidelidad a la propia conciencia.

Para abandonar la Iglesia es necesario comparecer ante un notario civil o eclesiástico para luego dirigirse a la Cancillería del Obispado

Con esta premisa, el proceso se inicia con una petición formal a la Cancillería, que advierte que la exclusión de la Iglesia, supone también "la expulsión de los sacramentos, la privación de las exequias eclesiásticas en el momento de la muerte, la expulsión del cargo de padrino del bautismo y de confirmación, así como la imposibilidad de ser padrino de matrimonio canónico, además de la inmediata expulsión de asociaciones religiosas como las cofradías".

El siguiente paso es comparecer ante un notario civil o eclesiástico, a quien declararán "libre y espontáneamente de que desea abandonar la fe católica", además de la causas, asumiendo las consecuencias. Con el documento del notario en la mano, el Obispado se dirigirá a la parroquia donde fueron bautizados para inscribir una "nota marginal" en su partida de bautismo y hacer efectiva la salida de la Iglesia.

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