Una tradición estudiantil
La Fuga de San Diego es una tradición de hace décadas entre los estudiantes canarios. ARCHIVO

La tradicional fuga de San Diego se celebra hoy en universidades e institutos de todas las islas. Pero si hay un lugar donde esta costumbre tiene un peso capital, ese es Tenerife. El lugar de donde surgió esta celebración es donde recibe un mayor respaldo por parte de los estudiantes.

La mayor parte de ellos no acudió a clase ayer, ya que optó por hacer puente, ni lo hará hoy.

José Miguel Zenón Ruano, director territorial de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, manifestó que “en la isla de Tenerife, la fuga de estudiantes ha tenido un seguimiento entre el 70 y el 90%".

En las islas periféricas el nivel de seguimiento descendió hasta el 50%.

Tradicionalmente, los jóvenes acudían a visitar una imagen de San Diego para contarle los botones. El que se equivocaba tenía muchas opciones de repetir curso. Luego llegaba el momento de reunirse con los compañeros de clase en un merendero o en el monte para celebrar una comida.

Una práctica peligrosa

Los estudiantes aprovechan esta cita para estrechar relaciones al comienzo del curso.

En los últimos años se ha desarrollado una celebración alternativa y peligrosa. Grupos de jóvenes de La Laguna y Santa Cruz utilizan estas jornadas para lanzar huevos y piedras a las guaguas de Titsa.

Esta práctica tiene mucho peligro ya que los agresores se esconden en las inmediaciones de la autopista, lo que pone en claro riesgo a los ocupantes del vehículo, que circula a gran velocidad.