Pintan de rojo la Sirenita de Copenhague en protesta por la caza de ballenas

  • "Dinamarca, defiende a las ballenas de las Islas Feroes" fue el mensaje escrito frente a la estatua de bronce, pintada de rojo.
  • En la bahía de las Islas Feroes se atrae a los delfines para ser cazados y repartir su carne entre los lugareños, una tradición milenaria en la zona.
  • La Sirenita de Copenhague tiene un pretendiente de acero.
Vista de la Sirenita cubierta de pintura roja en Copenhague (Dinamarca). La escultura, la mayor atracción turística de Dinamarca, apareció pintada de este color en protesta por la caza de ballenas en las Islas Feroe, territorio autónomo del reino danés.
Vista de la Sirenita cubierta de pintura roja en Copenhague (Dinamarca). La escultura, la mayor atracción turística de Dinamarca, apareció pintada de este color en protesta por la caza de ballenas en las Islas Feroe, territorio autónomo del reino danés.
Ida Marie Odgaard / EFE

La Sirenita de Copenhague, la mayor atracción turística de Dinamarca, ha aparecido este martes pintada de rojo en protesta por la caza de ballenas en las Islas Feroe, territorio autónomo del reino danés.

"Dinamarca, defiende a las ballenas de las Islas Feroe" fue el mensaje que el autor (o autores) dejó escrito con tinta del mismo color frente a la popular estatua de bronce inspirada en el personaje del cuento de Hans Christian Andersen.

La Policía danesa ha abierto una investigación para aclarar el incidente, uno más en la larga historia de la centenaria escultura, situada en el puerto de la capital danesa.

A la Sirenita la han decapitado tres veces, le han arrancado un brazo e incluso fue volada una vez con explosivos de su pedestal de granito, además de aparecer pintada de varios colores o vestida con todo tipo de objetos, desde camisetas de fútbol a velos o una túnica del Ku Klux Klan.

De ser diana principal de la ira feminista en décadas anteriores ha pasado a ser usada para todo tipo de reivindicaciones políticas, desde las de movimientos okupas a las de grupos xenófobos.

Las Islas Feroe, situadas en el Atlántico norte, son objeto habitual de la ira de grupos ecologistas por la captura de delfines calderones, una tradición milenaria en la que los animales son atraídos a las bahías para ser cazados y en la que su carne se reparte luego entre los lugareños.

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