Más de 2.000 personas protestaron hoy a las 20.00 horas en la Puerta del Sol por la muerte de Carlos Javier Palomino, el joven de 16 años muerto ayer a manos de un neonazi en el Metro de Legazpi, y exigieron la dimisión de la Delegada del Gobierno en Madrid, Soledad Mestre.

Mientras se oían gritos de "los fascistas son los terroristas", entre el público se encontraban también el portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Antonio López Garrido, el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, David Lucas, y el concejal socialista, Pedro Zerolo.

Por su parte, los manifestantes reunían desde a jóvenes antisistema hasta ancianos que pedían recuperar "la memoria histórica para acabar con el fascismo", tal y como recogían sus pancartas.

Durante el acto, convocado por el Foro Social y el Movimiento contra la Intolerancia, y al que asistieron los líderes de IU nacional, Gaspar Llamazares, y regional Inés Sabanés, los participantes recordaron al joven --"Carlos, hermano nosotros no te olvidamos"-- y pidieron con cánticos la ilegalización de los partidos de corte xenófobo y racista, en especial, de Democracia Nacional, formación que convocó la manifestación a la acudía el presunto asesino.

"Carlos, hermano, nosotros no te olvidamos".

También exigieron la dimisión de Soledad Mestre, delegada del Gobierno, por no haber prohibido la manifestación convocada por Democracia Nacional "contra la inmigración".Algo que no se hizo, según la delegada, porque se trata de un partido legal y porque en otras ocasiones que se han prohibido manifestaciones de este tipo por la delegación, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha ordenado que se anulase la resolución, echando atrás la orden.

El portavoz del Foro Social de Madrid, Julio Rodríguez, fue el encargado de leer el manifiesto "Madrid en pie de paz" y ha sido constantemente interrumpido con eslóganes como "Carlos, hermano, nosotros no olvidamos", "No pasarán", "Madrid será la tumba del fascismo", "Vosotros, fascistas, sois los terroristas" o "Ilegalizar Democracia Nacional".

En el manifiesto se ha subrayado que "una vez más, los ciudadanos de Madrid declaramos en la calle nuestra voluntad de vivir en paz, nuestra inequívoca apuesta por la convivencia y nuestro más enérgico rechazo de la violencia".