Tomás Bárbulo: "El periodismo es como los 100 m, tiene que ser explosivo, rápido y brillante"

  • El periodista Tomás Bárbulo ha publicado el thriller 'La asamblea de los muertos', una novela que se desarrolla con el trasfondo de la crisis.
  • Pretende ser el primero de una saga de libros.
  • Bárbulo ha hablado con '20minutos' sobre la escritura y el periodismo.
El escritor y periodista Tomás Bárbulo.
El escritor y periodista Tomás Bárbulo.
Julián Rojas

El periodista Tomás Bárbulo inaugura el sello Ñ de la editorial Salamandra, después de 10 años sin publicar a autores españoles, con La asamblea de los muertos, un thriller muy cercano a la realidad actual en el que sus protagonistas viven las consecuencias de la crisis económica. La novela cuenta la historia de cuatro delincuentes de poca monta y sus respectivas parejas, que se dirigen a Marrakech con un encargo muy concreto: desvalijar un banco durante la feria de orfebrería que se celebrará en la ciudad.

Bárbulo ha hablado con 20minutos sobre esta absorbente historia que pretende ser el comienzo de una saga.

¿De dónde surgió la idea de la historia?

El primer atisbo que tuve fue una noticia que apareció en los periódicos que hablaba de la detención de un butronero que había aprendido el oficio de su padre, que había estado también detenido un montón de veces y que ya había muerto. Me imaginé a aquel chaval recorriendo con su padre las alcantarillas y al padre explicándole los rudimentos del oficio. Y a continuación surgió el paisaje, Marruecos, que es el hogar de mi infancia, y el personaje del saharaui por mis compañeros de la adolescencia. El resto fue muy rápido. Tuve a continuación una idea del final y a partir de ahí se desarrolló todo.

El escenario no podía se otro más que Marruecos, ¿verdad?

Claro, porque yo viví mi infancia en Sidi Ifni cuando era colonia española, y luego la adolescencia la pasé en El Aaiún, en el Sáhara Occidental. Allí hice COU. Yo voy cerrando los sitios. De Marruecos me fui porque España les devolvió Sidi Ifni y del Sáhara por la Marcha Verde.

A pesar de ser ficción, la novela se siente muy cercana a la realidad.

Sí, claro, porque transcurre en un escenario actual y pensé que tenía que haber referencias de la España y del mundo de ahora. Por eso están los prestamistas de barrio que surgieron al calor de la crisis, están los bitcoins, están las estafas a las personas mayores, está la sombra del Estado Islámico...

¿Es difícil aparcar la vena periodística a la hora de escribir?

Pero fíjate, yo creo que eso es una ventaja. Los periodistas tenemos un patrimonio, nosotros conocemos bien la actualidad, o por lo menos la conocemos mejor que la mayoría de la gente. Conocemos mejor nuestro país, y lo conocemos en todas sus modalidades: hemos estado durmiendo en fundas o en el coche y hemos estado también en hoteles de cinco estrellas, hemos entrevistado a rateros y hemos entrevistado a presidentes y a banqueros. En fin, que tenemos una visión muy de conjunto de lo que pasa a nuestro alrededor y eso es una ventaja grande a la hora de dibujar el escenario en el que discurre una historia.

Y ese escenario últimamente parece ser siempre la crisis.

Sí, sí, creo que sí, pero vuelvo a lo mismo, es porque si alguien quiere contar una historia que transcurre en la actualidad –y esto viene ocurriendo desde el año 2008– tiene que contar la crisis, porque la crisis lo ha ocupado todo. Ha lanzado a un montón de personas a la pobreza, ha adelgazado la clase media, ha ocurrido y todavía están ocurriendo cosas terribles como los desahucios, la gente que se halla en el umbral de la pobreza... En fin, son cosas muy fuertes, no pueden estar al margen de un relato que transcurra en la actualidad.

¿Ha utilizado algún tipo de referencias o influencias en el libro?, ¿el cine de atracos quizá?

No. No es una novela negra, en todo caso podríamos decir que es un thriller. Yo prefiero decir que es una novela de aventuras. Lo que hay aquí es una aventura y no tengo algo que yo haya metido que sea especialmente mío, creo que como periodista tenemos una visión de conjunto y eso es lo mío, la visión de conjunto. No se me ocurre nada en especial, más allá del Sáhara y el mundo árabe, eso sí que es claramente mío, que conozco bien y que he querido aprovechar.

¿Cómo se siente cuando escribe ficción?, ¿es muy diferente al trabajo periodístico?

Yo creo que el periodismo es como una carrera de 100 metros, es algo que tiene que ser explosivo, rápido y brillante, tienes que escribirlo de esa forma. La novela en cambio es como la maratón, tienes que ir dosificando el esfuerzo para llegar al final. Eso la verdad es que cuesta trabajo, porque siempre tienes la tentación, cuando empiezas, de escribir una entradilla, de resumir. De hecho, en el primer borrador del primer capítulo de la novela quité muchas cosas para entrar más adelante en ellas, porque contaba demasiado. Esto no sé si es bueno, pero sí, al final lo quité porque me había podido el periodista.

Una de las frases promocionales del libro hace referencia a "un final insospechado", ¿no cree que cada vez hay más obsesión en la ficción con los finales?

En este caso el final es muy importante no solo por este libro en sí sino porque es el primero de una serie que comparte personaje y el segundo empieza muy vinculado al final de este. Este final es clave para el segundo libro.

¿Cuántos quiere escribir?

No lo sé todavía. De momento dos... y tres incluso. Estoy escribiendo el segundo, terminándolo, y para el tercero tengo una vaga idea pero no me he puesto en serio con él.

¿Qué le gusta leer?

De todo, soy un lector voraz. Puedo leer desde Paul Bowles a Borges, puedo leer Alejandro Dumas y puedo leer a Dashiell Hammett, y otros más actuales como Dennis Lehane. Es que me gusta todo. Creo que siempre extraigo algo interesante de cualquier libro.

¿Su gran afición es la lectura?

Sí, eso y la natación.

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