Pese a su juventud, su constancia en la docencia y en la investigación le han hecho ser el precursor de una de las iniciativas más ambiciosas de la Universidad Pablo de Olavide .

Un proyecto que le ha consagrado como un referente tanto para el alumnado como para sus compañeros de profesión.

José María Pedrosa Poyato es el inventor de la nariz electrónica para catar el aceite de oliva.

¿En qué consiste el invento?

En imitar el funcionamiento del olfato humano a partir del propio proceso olfativo con las mismas respuestas pituitarias. Se trata de una cámara de sensores de aroma con un software de tratamiento estadístico de distintos patrones de muestras de calidades.

¿Por qué el aceite?

Pues porque es un producto importante en Andalucía y porque el aceite debe competir en calidad y no en cantidad, sobre todo, para un mercado global. Además, los catadores de aceite son caros y subjetivos. Hábleme del coste. Pues a hora mismo al estar en un nivel de experimentación es caro. Hablamos de millones de las antiguas pesetas. Cuando se comercialice bajará, pero para una almazara será rentable.

¿Cree que es ampliable su utilización?

Totalmente. Es ampliable a todo lo que pueda detectarse por el olfato. En cuanto a la alimentación, podemos distinguir distintos tipos de chocolates o las calidades de los vinos, pero también pueden detectarse otras sustancias, como los explosivos.

¿A quién va dirigido?

Pues sobre todo a Carbonell que es la empresa que nos financia. Pero también puede dirigirse a todo el sector olivarero, agricultores, cooperativas... Y para evitar fraudes. Aunque eso se verá cuando se comercialice.