El silencio de las piedras
Un fotograma de su documental, El Silencio de las Piedras ARCHIVO

¿Qué ha supuesto para usted competir en Eurodoc en el festival de su ciudad?
Ha sido todo un orgullo que el certamen acoja mi primer largo, sobre todo cuando este año ha tenido un cartel con películas muy interesantes. Como primer paso me ha parecido muy importante.

¿Ha sentido mucha presión?
No, no mucha. Pienso que ya hay muchos autores sevillanos que están demostrando su capacidad, pero no por ser de la ciudad hay que esmerarse más para este festival. Lo importante es que sean buenas obras y que uno esté satisfecho de ellas.

¿Por qué elegiste el documental?
Primero por la dificultad de financiación que entraña sacar una película cuando eres nuevo. Y segundo, porque el documental me ha gustado desde siempre. Es fabuloso poder ver películas que muestran cosas que han pasado de verdad.

¿Cómo ve la situación actual del documental andaluz?
Es un de los géneros que está más en auge. Prueba de ello es la nueva sección del Festival, Documentando desde Andalucía. El documental se está revelando como una forma mucho más amplia de hacer cine. Tiene la suerte de que se puede enfocar desde distintas perspectivas.

Entrando en su película ¿¡por qué se fue a la montaña!?
(Risas) Es que me gusta mucho el senderismo y la montaña. En la película no sólo narro un viaje físico, es una narración mucho más profunda, el viaje personal de la adolescencia a la madurez de un grupo de chicos de 14 a 16 años que de pronto empiezan a ver el mundo desde una perspectiva adulta. Mientras van subiendo descubren los mecanismos políticos y sociales que lo rigen.

¿Fue difícil?
Técnicamente sí. Subir a una montaña de más de 2.000 metros con un equipo de cámaras y encuadrar y que saliera bien costó. Pero el trabajo con los chavales fue muy bonito. Lo primero que ellos encontraban cada mañana al salir de la tienda era a unas personas agazapadas con cámaras grabando todos sus movimientos. Pero estuvieron muy naturales, espontáneos.

¿Quiénes son sus referencias en el documental?
Sobre todo el director alemán Win Wenderf, por la naturalidad con la que rueda, su grado de verismo es cautivador. Me encantan Tierra de abundancia o Llamando a las puertas del cielo. Y a nivel nacional, Mercedes Álvarez y José Luis Guerín hacen cosas muy interesantes.

Su participación el Festival ¿será el espaldarazo definitivo?
Eso espero. Para hacer El silencio de las piedras he tenido que autoproducirme y buscarme la financiación. No lograré el premio pero al menos me servirá para conseguir el respaldo de más productores, poder seguir desarrollando mi carrera y dar el salto a una obra con una producción más importante.

BIO_ Jesús Manuel Rubio, 25 años. Estudió Comunicación Audiovisual en Sevilla, y lleva cuatro años viviendo en Barcelona. En su etapa de formación ha realizado cortos de ficción y algunos documentales.