Una mujer embarazada, abogada de profesión en Ecuador, ha denunciado a varios mossos d'Esquadra por
maltrato al ser detenida en Cornellà de Llobregat (Barcelona) después de que los agentes arrestaran a su marido por altercados. Por su parte, la Policía catalana acusa al matrimonio y a una familiar de desobediencia y resistencia a la autoridad.

Según ha explicado la mujer, llamada Gina, todo ocurrió sobre las nueve de la noche del domingo 21 de octubre. Su marido estaba en un bar cercano a la avenida Sant Ildefons de Cornellà, próximo a la comisaría de los Mossos.

Le dieron dos bofetadas, le tiraron del pelo, la arrojaron al suelo con una zancadilla y le dijeron "abogadita sudaca" y que les importaba "un pepino" que estuviera embarazada
El hombre mantuvo una discusión con los propietarios del local y salió hacia la tienda de alimentación de su hermana, justo delante del bar. La Policía acudió hasta allí para esclarecer lo sucedido, por lo que la hermana del hombre llamó a su cuñada, Gina, ya que ésta es abogada, aunque no tiene su título reconocido en España.

Al llegar, Gina se encontró a varios agentes en la puerta del comercio con la intención de llevarse detenido a su marido. La esposa les preguntó los motivos de la detención y quiso impedir que los agentes se lo llevaran.

Además, según han explicado fuentes policiales, los agentes también decidieron detenerla a ella por resistencia a la autoridad y por intentar que su marido escapara. También fue arrestada la hermana del marido.

Sin embargo, la abogada, embarazada de seis meses, explicó que cuando se identificó como letrada los agentes le dieron dos bofetadas, le tiraron del pelo, la arrojaron al suelo con una zancadilla y le dijeron "abogadita sudaca" y que les importaba "un pepino" que estuviera embarazada. También denuncia que fue vejada y maltratada cuando ya se encontraba en comisaría.

Cuando la afectada preguntó los motivos de su detención, los mossos le dijeron que había robado el teléfono móvil a un agente, cosa que ella niega, aunque finalmente este hecho no consta en las diligencias policiales.

Gina dijo que tiene la "conciencia muy tranquila" y que intentará validar su título de abogada en España para defender sus derechos, los de su marido y los de su cuñada, aunque está afectada psicológicamente y asegura no poder dormir por las noches.