Moldavia
Los representantes de Moldavia, Sunstroke Project, actuando en Eurovisión. EFE

Como cada año, la gala de Eurovisión fue un despliegue de puestas en escena espectaculares, sorprendentes o atrevidas. Numerosos países han apostado por impactar al público.

Los primeros en sorprender fueron los bielorrusos Naviband, una pareja cargada de buen rollo que, ataviados de blanco y con muchas flores, actuaron sobre una barca.

Después, uno de los que más han animado el cotarro han sido los moldavos de Sunstroke Project. Sobre todo, su saxofonista, cuyo ritmo ha levantado el ánimo del público en Kiev. Además, han sido acompañados por tres novias.

La puesta en escena del italiano Francesco Gabbiani ha destacado por la presencia de un bailarín disfrazado de gorila, que ha sido muy aplaudido.

La azerí Dihaj ha presentado una original performance en la que había una pizarra escolar y un bailarín con una máscara de cabeza de caballo.

Justo después, el tenor croata Jacques Houdek ha sorprendido con sus cambios de tonalidad de voz y su espectacular juego de luces y fuego.

Los noruegos JOWST apostaron por la tecnología, destacando la máscara de ninja (o de kendo) de uno de sus miembros.

El sueco Robin Bengtsson y sus compañeros actuaron sobre unas cintas de correr, una propuesta también muy original.