Un ritual para el descubrimiento
Dee Dee va en camino de hacer historia en el mundo del jazz.

El jazz es un estilo abierto de miras. Su capacidad para la improvisación y para reinterpretar todo tipo de músicas dándoles una perspectiva sorprendente es una de sus grandes bazas. Y también lo es de una de las actuales divas del jazz, la norteamericana Dee Dee Bridgewater, que ofrece el domingo un concierto en el teatro Jovellanos.

Presenta aquí, dentro del Festival de Jazz de Gijón, su último disco, Red earth, que es toda una sorpresa.

Y es que esta veterana vocalista propone una fusión de jazz y folclore de Malí, país africano en el que ha pasado una temporada empapándose de su cultura. Asegura que allí ha descubierto sus raíces y para que no queden dudas creó 13 canciones que permitirán descubrir a un nueva y sorprendente Dee Dee.

En directo se presenta con una ecléctica banda en la que se mezclan instrumentos clásicos como el piano con otros típicos de Malí.

Nació en Memphis en 1950 y Dee Dee Bridgewater (su nombre verdadero es Denese Garret, se lo cambió al casarse con el trompetista Cecil Bridgewater) es un nombre propio en el mundo del jazz vocal. Un año después de su matrimonio se unió a la big band de Thad Jones y Mel Lewis, una innovadora orquesta con la que actuó durante tres años. Suficientes como para dar un salto y colaborar con figuras como Max Roach, Dizzy  Sonny Rollins o Dexter Gordon.

Afincada en París desde mediados de los ochenta, ha grabado numerosos e importantes discos donde se observa la enorme influencia en su estilo de las cantantes, Nancy Wilson y la propia Sarah Vaughan. Desde el blues al scatt, pasando por los standars o los discos en directo, Dee Dee Bridgewater lleva camino de hacer historia en el mundo del jazz vocal y su registro en directo en el club Yoshi’s de Tokio es todo un recital de saber cantar. Recibió además el Grammy en 1997 a mejor cantante de jazz.

* Domingo, a las 20.30 horas, en el Teatro Jovellanos: paseo de Begoña, s/n. 20 euros.