Antes declaró incluso por dónde cortó el cadáver. Discutió con su amiga Karen Durell por una película en la que se abusaba sexualmente de unos menores de edad y la mató a golpes en 2004, en Calpe.

El cuerpo nunca apareció, pero en su primera declaración ante la Guardia Civil, el acusado dibujó por donde había descuartizado el cadáver con un trazo de color, según recordó ayer la acusación particular.

En el juicio celebrado en la Audiencia de Alicante el agresor se desdijo. Reconoció haberla matado, aceptó una condena de 12 años de prisión, pero negó haberla descuartizado. Según su testimonio, acabó con su vida y se marchó de la vivienda.

La Policía cree que sí lo hizo y se deshizo de los restos. La familia de la mujer británica, de 41 años y madre de dos niños, mostró su dolor por la pérdida y por no haberse hallado el cadáver.